miércoles 8 de junio de 2011

El Profeta Muhammad (la paz sea con él), líder misericordioso.

Fuente : http://www.rasoulallah.net/


El investigador William Muir examinó la manera con la que el Profeta Muhammad (la paz sea con él) trató a sus enemigos, una manera que sólo puede ser descrita como llena de misericordia y perdón.

Muir, al marcar el evento de Ramadán en el año 8 después de la Hégira (enero del año 630 E.C.), el período cuando el Profeta se hizo cargo de La Meca, escribió: “La larga y obstinada lucha contra sus pretensiones mantenidas por los habitantes de su ciudad natal, podría haber inducido a un tirano arrogante a marcar su indignación con las huellas indelebles de sangre y fuego. Pero Muhammad, a excepción de algunos delincuentes, concedió el perdón universal, y la nobleza del olvido del pasado, con todas sus burlas, sus enfrentamientos, sus persecuciones; trató incluso al primero de sus oponentes con una amable e incluso amistosa consideración.” (1)
Del mismo modo, Washington Irving (2) declaró: “Toda la conducta de Muhammad en obtener la posesión de La Meca, demostró que era más un triunfo religioso que militar. Su corazón, también ablandado hacia su lugar natal, ahora que estaba en su poder;…, y sus inclinaciones eran hacia el perdón.” (3)


El Profeta fue un conquistador misericordioso. Trató a la gente con justicia y rectitud. No era ni un invasor injusto ni un tirano cruel.
“Los habitantes de La Meca, que habían sometido a él y a sus compañeros a las torturas más duras, recibieron una amnistía general. El trato que un conquistador mundano les hubiera infligido es fácilmente imaginable. Pero el perdón del Profeta no tuvo límites. Trece largos años de persecuciones y conspiraciones fueron absolutamente perdonados y olvidados.” (4) Él perdonó a las personas que, por mucho tiempo, torturaron y desplazaron a él y a sus compañeros, y mataron un número considerable de personas de su pueblo.
Jean Baguc Globo escribió sobre el tema: “Así, La Meca fue tomada sin derramamiento de sangre significativa… El Profeta capturó los corazones de las personas con la bondad y el perdón que mostró el día de su victoria.” (5)


Por otra parte, Emile Dermenghem, orientalista, habló del conquistador misericordioso y líder en el momento de su victoria: “El Profeta Muhammad (la paz sea con él) en su conquista final, demostró la generosidad de su espíritu, un espíritu único en su tipo. Él ordenó a sus hombres a liberar a los débiles, los ancianos, los niños y las mujeres. Se les advirtió a no destruir las casas, no robar a los comerciantes, no cortar árboles fructíferos, y a no elevar sus espadas excepto en casos de extrema necesidad. Incluso lo vimos culpar a alguno de sus hombres principales y de forma sustancial reparar sus errores diciéndoles que un alma es más valiosa que el mayor de los triunfos.” (6)



“De esta manera llegó el Profeta Muhammad (la paz sea con él), con misericordia para la humanidad. Liberó a la humanidad de las cadenas de la ignorancia, superstición y corrupción.” (7) El Profeta fue, como el pensador belga Henry Masset describió: “semejante a la misericordia absoluta.” (8) Esta misericordia absoluta, como fue señalado por Marcel Beaux, es claramente evidente en los Hadices del Profeta y en su vida. Sus palabras y acciones nunca dejaron de crear la imagen de generosidad y modestia en las mentes de las personas. Además, se mantuvieron llevando su integridad, pureza, bondad y paciencia hacia sus mentes. Al igual que la historia lo presentó como un gran líder con un corazón lleno de gracia, también mostró al Profeta como democrático, líder y principal estadista. (9)

Además de sus amables modales hacia sus oponentes, lo que más se impuso en sus batallas y exitosas conquistas fue su trato favorable al tratar con los criminales y enemigos viviendo en el Estado Islámico, a pesar de sus continuos intentos de crear conflictos entre los hermanos musulmanes y destruir la unión entre la religión y el Estado. Él era humano incluso con los espías y traidores que trabajaban para los enemigos en otros territorios.
Maulana Muhammad Ali escribió: “La generosidad del Santo Profeta, incluso con sus enemigos, se encuentra única en los anuarios del mundo. Abd Allah Ibn Ubay fue un enemigo acérrimo del Islam; sus días y noches las pasaba trazando el daño contra la fe, aún instigando a los Quraish y a los judíos para aplastar a los musulmanes. Sin embargo, a su muerte, el Santo Profeta oró al Señor para que fuera perdonado; incluso ofreció su camisa para envolver su cuerpo.” (10)
El Profeta de la misericordia, Muhammad (la paz sea con él), nunca tomó revancha de las personas que fueron injustas con él. Ali continuó en su libro: “Hubo casos, sin duda, aunque muy pocos y distantes entre sí, en los cuales el castigo debía ser infligido. Pero todos estos fueron casos de una fea traición por la gente con quienes el perdón había perdido su efecto reformatorio. El permitir que estos delincuentes salieran en libertad habría significado daño y corrupción. El castigo nunca fue dado donde había alguna posibilidad del éxito del perdón como elemento disuasorio, si no una medida correccional.” (11)

Referencias:
1. William Muir, “La vida de Muhammad”.
2. Washington Irving: orientalista estadounidense que dio gran atención a la historia de los musulmanes en Andalucía. De sus obras: “La vida de Muhammad” (1849), con un apéndice sobre las normas Islámicas y sus fuentes Islámicas; y “La conquista de Granada” (1859).
3. Washington Irving, “La vida de Muhammad”, página 72.
4. Maulana Muhammad Ali, “La vida de Muhammad y su biografía”, páginas 269 - 270.
5. Jean Baguc Globo, “Las grandes conquistas árabes”, páginas 156 - 157.
6. Véase “Muhammad, el Mensajero de Dios tan anunciado por el Evangelio”, página 50, de Bushra Zachary Michael.
7. Maulana Muhammad Ali, “La vida de Muhammad y su biografía”, página 282.
8. Henry Masset, “El Islam”, página 11.
9. Marcel Beaux: “El humanismo en el Islam”, página 46.

martes 29 de marzo de 2011

Los Milagros de Jesús

Fuente : http://www.islamreligion.com/es Una mirada sobre algunos milagros de Jesús mencionados en el Corán, y una breve comparación con las fuentes cristianas.

En el Sagrado Corán Jesús tiene una gran posición, preeminente con relación a otros profetas que realizaron muchos milagros. El mismo Jesús era un milagro, ya que había nacido de una madre virgen.

Dios describe a Jesús y a su madre María de la siguiente manera en el Sagrado Corán: “Y recuerda a la que guardó su castidad, y luego insuflamos en ella de Nuestro espíritu e hicimos de ella y de su hijo un símbolo para toda la humanidad.” (Corán 21:91)

En el Corán, se describe a Jesús como un profeta destacado por la realización de muchos milagros, cualidad que no se encuentra en otros profetas. Dios dice: “Dimos a Moisés la escritura divina y enviamos a una sucesión de enviados después de él; y dimos a Jesús, hijo de María, las pruebas evidentes de la verdad y le fortalecimos con la sagrada inspiración.” (Corán 2:87)

A continuación mencionaremos los milagros realizados por Jesús descritos en el Sagrado Corán.


1. La Mesa Servida

En el quinto capítulo del Corán, La Mesa Servida (Al-Ma’ida), se menciona uno de los milagros de Jesús. En este capítulo coránico, los discípulos de Jesús le pidieron que rogara a Dios para que enviase una mesa llena de comida… “Cuando los discípulos dijeron: “¡Oh, Jesús, hijo de María! ¿Puede tu Señor hacer descender para nosotros una mesa servida del cielo? Respondió: “¡Sed conscientes de Dios, si sois creyentes!” Dijeron: “¡Queremos sólo beneficiarnos, para que se tranquilicen nuestros corazones y saber así que nos has dicho la verdad, y para que seamos de los que dan testimonio!” Dijo Jesús, hijo de María: “¡Oh Dios, Señor nuestro! ¡Haz que descienda para nosotros una mesa servida del cielo, que sea una fiesta conmemorativa para nosotros, para los primeros y los últimos de nosotros, y un signo procedente de Ti! ¡Y provéenos de sustento, pues Tú eres el mejor de los que proveen!” (Corán 5:112-114) Este milagro se asemeja a otro: la denominada “Última Cena”, también llamada “La Cena del Señor”, la Eucaristía o la Comunión. La Eucaristía ha estado siempre en el centro de los actos de adoración cristianos. La Enciclopedia Británica dice al respecto: La “eucaristía” es un sacramento cristiano que conmemora la acción de Jesús en su Última Cena con sus discípulos… Las cartas de Pablo y los Hechos de los Apóstoles, aclaran que la cristiandad primitiva creía que esta institución incluía el mandato de perpetuar esta celebración. La Eucaristía se ha transformado en el rito central del culto cristiano”.


2. Mientras todavía estaba en la cuna…

Uno de los milagros mencionados en el Corán, aunque no se encuentra mencionado en la Biblia, es el hecho de que Jesús, estando aún en la cuna, habló para proteger y defender a su madre María de cualquier tipo de acusación que se pudiera suscitar en contra de ella por haber tenido un hijo sin padre, es decir, sin haberse casado. Cuando María fue preguntada a cerca de este extraño acontecimiento luego del alumbramiento, simplemente señaló al bebé Jesús y él habló milagrosamente, tal y como Dios se lo había prometido en el momento de la anunciación: “Y hablará a la gente desde la cuna y de adulto, y será de los justos”. (Corán 3:46) Jesús dijo a las personas: “…En verdad, soy un siervo de Dios. Él me ha entregado la revelación y ha hecho de mí un profeta, y me ha hecho bendecido donde quiera que esté; y me ha ordenado la oración y la caridad mientras viva, y que sea bondadoso con mi madre; y no me ha hecho arrogante ni falto de compasión. ¡Y la paz fue conmigo el día en que nací, y será conmigo el día en que muera, y el día en que sea devuelto nuevamente a la vida!” (Corán 19:30-33)


3. Dio vida a un pájaro de barro:

Dios menciona en el Corán un milagro con el que no ha agraciado a nadie excepto a Jesús, un milagro similar a la propia creación de Adán. Nadie puede discutir la grandiosidad de este milagro. Dios menciona en el Corán que Jesús dice: “Os traigo un mensaje de vuestro Sustentador. Os modelaré con barro la forma de un pájaro y luego soplaré en él, para que se convierta así en un pájaro con vida, con el permiso de Dios…” (Corán 3:49) Este milagro no se encuentra en el Nuevo Testamento, pero sí se encuentra en el evangelio “apócrifo” llamado el “Evangelio de la infancia” atribuido a Tomás: “Cuando este muchacho, Jesús, tenía cinco años, jugaba cerca de un arroyo rápidamente… convirtió la arcilla en doce gorriones… Jesús sólo aplaudió sus manos y gritó a los gorriones: “vuelen lejos”. Y los gorriones se fueron volando lejos ruidosamente”. (Evangelio de la infancia de Tomas: 2)


4. Sanando al ciego y al leproso:

Igual al Nuevo Testamento, el Sagrado Corán menciona también a Jesús sanando a los ciegos y leprosos: “… y sanaré al ciego y al leproso, y resucitaré a los muertos con el permiso de Dios…” (Corán 3:49) Los judíos, durante el tiempo de Jesús tenían conocimientos avanzados en medicina y estaban muy orgullosos de sus logros. Por esta razón, milagros de esta naturaleza fueron dados por Dios a Jesús, para que los judíos comprendieran que su poder provenía de una fuerza que estaba por encima del mundo natural.


5. Resucitar a un muerto:

“…y resucitaré a los muertos con el permiso de Dios”. (Corán 3:49) Éste, como la creación del pájaro, era un milagro de naturaleza incomparable, mismo que debió exhortar a los judíos a creer en el don profético de Jesús. En el Nuevo Testamento, leemos tres casos donde Jesús devolvió la vida a los muertos con el permiso de Dios: la hija de Jairo (Mateo 9:18, 23; Marcos 5:22, 35; Lucas 8:40, 49), el hijo de la viuda de Nain (Lucas 7:11), y Lázaro (Juan 11:43).


6. Las provisiones de hoy y mañana:

A Jesús se le dio el milagro de saber qué habían comido las personas, así como lo que tenían en reserva para los próximos días. Dios dice en el Corán: “…les informaré lo que coméis y lo que almacenáis en vuestras casas. En todo esto hay, ciertamente, un mensaje para vosotros, si sois creyentes”. (Corán 3:49)

7. Una demostración de la verdad:

De manera similar a otros profetas, Jesús realizó estos milagros para convencer a los escépticos de su veracidad, no para demostrar su divinidad. El Corán dice: “Ciertamente, es una señal para vosotros, si sois creyentes”. (Corán 3:49) Estos milagros sólo se realizaron por la voluntad de Dios, Quien los tenía decretados, ellos nunca podrían haber existido sino por la obra de Dios. Dios declara esto explícitamente en el Corán, diciendo: “…por el permiso de Dios.” (Corán 3:49; 5:10) Aunque los musulmanes no pueden confirmarlo, la Biblia, a través de ciertas narraciones, dice que Jesús en ocasiones no pudo realizar milagros. Una vez cuando Jesús intentó sanar a un hombre ciego, éste no se sanó después del primer intento, y Jesús tuvo que realizar un segundo intento (Marcos 8: 22-26).

En otro caso: “Él no podría hacer ningún milagro, excepto la imposición de sus manos en unas personas enfermas, y así los sanaba”. (Marcos 6:5) Queda claro que los milagros provinieron de Dios y no de la voluntad de los profetas. Estos tuvieron lugar por la voluntad de Dios, un hecho que se mencionó también explícitamente en la Biblia: “Un hombre llegó a ustedes enviado por Dios, con milagros y maravillas y señales que Dios realizó a través de él”. (Hechos 2:22)

domingo 12 de diciembre de 2010

Idris Tawfiq, sacerdote católico, Reino Unido

Un sacerdote católico británico acepta el Islam luego de leer el Corán y relacionarse con los musulmanes.
Por Manal Abdulaziz (de The Egyptian Gazette)Publicado 01 Jun 2009 - Última modificación 01 Jun 2009
“Encontrarás que los peores enemigos de los creyentes son los judíos y los idólatras, y los más allegados a ellos en afecto son quienes dicen: Somos cristianos. Esto es porque entre ellos hay sacerdotes y monjes [sabios y desapegados], y por que no son soberbios. Y cuando oyen lo que le ha sido revelado al Mensajero, ves que sus ojos se inundan de lágrimas porque reconocen la Verdad. Dicen: ¡Señor nuestro! Creemos, cuéntanos, pues, entre quienes son testigos [de la Verdad]”. (Sura Al-Maida 5:82-83)
Esto fue lo que le pasó al antiguo sacerdote católico británico Idris Tawfiq, al recitar el libro sagrado del Islam, el Corán, a sus estudiantes en un colegio en el Reino Unido. Y este fue uno de los pasos importantes en su viaje de conversión al Islam.
Durante una conferencia que dio en el Consejo Británico en El Cairo, Tawfiq dejó en claro que él no tiene remordimientos acerca de su pasado y lo que él guarda acerca de lo que los cristianos hacen y su vida en el Vaticano por cinco años.
“Yo disfruté siendo sacerdote, ayudando a la gente por algunos años. Sin embargo, en mi interior no estaba feliz y sentía que había algo que no estaba bien. Afortunadamente, y es la voluntad de Dios, algunos eventos y coincidencias en mi vida me llevaron al Islam”, le dijo a un auditorio lleno en el Consejo Británico.
Una segunda importante coincidencia para Tawfiq fue su decisión de renunciar a su trabajo en el Vaticano, un paso seguido por hacer un viaje Egipto.
“Yo solía pensar acerca de Egipto como un país de pirámides, camellos, arena y árboles de palma. De hecho, tomé un vuelo charter a Hurghada.
Sorprendido de encontrarlo similar a algunas playas europeas, tomé el primer bus al Cairo donde pasé la más maravillosa semana de mi vida.
Esta fue mi primera introducción a los musulmanes y al Islam. Yo note qué tan gentiles, dulces y a la vez fuertes personas son los egipcios.
Como todos los ingleses, mi conocimiento acerca de los musulmanes en ese tiempo no excedía lo que oía en la televisión acerca de los bombarderos y combatientes suicidas, lo que daba la impresión de que el Islam era una religión de problemas. Sin embargo, al llegar al Cairo descubrí qué religión tan bella es. Gente muy simple vendiendo bienes en las calles, abandonaban su comercio y dirigían su rostro a Allah y oraban en el momento en que oían el llamado a la oración desde la mezquita. Ellos tienen una fuerte fe en la presencia y en la voluntad de Allah. Oran, ayunan, ayudan a los necesitados y sueñan con tener un viaje a La Meca, con la esperanza de vivir en el Paraíso en el más allá”, dijo él.
“A mi regreso reanudé mi antiguo trabajo de enseñar religión. La única materia obligatoria en la educación británica es Estudios Religiosos. Yo estaba enseñando acerca del cristianismo, el Islam, el judaísmo, el budismo y otras religiones. Por lo tanto, todos los días tenía que leer acerca de estas religiones para ser capaz de enseñar mi lecciones a los estudiantes, muchos de los cuales eran refugiados musulmanes árabes. En otras palabras, enseñar acerca del Islam me enseñó muchas cosas.
A diferencia de muchos adolescentes problemáticos, estos estudiantes establecían un buen ejemplo de lo que un musulmán podía ser. Ellos eran decentes y amables. Entonces, una amistad se desarrolló entre nosotros y ellos preguntaron si ellos podían usar mi salón de clases para oraciones durante el mes de ayuno de Ramadán.
Afortunadamente, mi salón era el único con una alfombra. Entonces yo me acostumbré a sentarme atrás, observándolos orar por un mes. Yo buscaba alentarlos ayunando durante Ramadán con ellos, aunque yo aún no era musulmán.
Una vez, mientras estaba recitando una traducción del Sagrado Corán en clase, llegué a este verso:
“Y cuando oyen lo que le ha sido revelado al Mensajero ves que sus ojos se inundan de lágrimas porque reconocen la Verdad”.
Para mi sorpresa, sentí las lágrimas llenando mis ojos y traté fuertemente de esconderlo de los estudiantes”.
El evento que sacudió la tierra
Un momento decisivo en su vida, sin embargo, vino tras los ataques terroristas en los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001.
“El día siguiente, yo estaba tomando en tren subterráneo y note qué tan asustada estaba la gente. También estaba asustado de la repetición de tales actos en Inglaterra. En ese tiempo, la gente occidental empezó a temer a esta religión que ellos culpaban de terrorismo.
Sin embargo, mi experiencia previa con los musulmanes me llevó a una dirección diferente. Yo empecé a preguntarme: ¿Por qué el Islam? ¿Por qué culpamos al Islam como una religión por las acciones de terroristas que resultan ser musulmanes, cuando nadie acusó al cristianismo de terrorismo cuando algunos cristianos han actuado en la misma forma?
Un día me dirigí a la Mezquita más grande en Londres para oír más acerca de esta religión. Al llegar a la Mezquita Central de Londres, allí estaba Yusuf Islam, el antiguo cantante de pop, sentando en un círculo hablando a algunas personas acerca del Islam. Luego de un momento, yo me encontré a mí mismo preguntándole a él: ‘¿Qué hace uno, de hecho, para convertirse en musulmán?’
Él me contestó que un musulmán debe creer en un Dios, orar cinco veces al día y hacer el ayuno durante Ramadán. Yo lo interrumpí diciendo que creía en todo esto y que incluso había hecho el ayuno durante Ramadán. Entonces él preguntó: ‘¿Qué estás esperando? ¿Qué te está reteniendo?’ Yo dije: ‘No, yo no intento convertirme’.
En ese momento la llamada a la oración fue hecha y todos se alistaron y se pararon en línea para orar.
Yo me senté atrás, y lloré y lloré. Luego me dije a mí mismo: ‘¿A quién estoy tratando de engañar?’
Luego de que ellos terminaron sus oraciones, me dirigí hacia Yusuf Islam, pidiéndole que me enseñara las palabras por las que yo anunciaba mi conversión.
Luego de explicarme sus significados en Inglés, yo recité después de él en árabe que no hay Dios sino Allah y que Muhammad es el Mensajero de Allah”, recordó Tawfiq, reteniendo sus lágrimas.
‘Jardines del Islam’
De esta forma su vida ha tomado un curso diferente. Viviendo en Egipto, Tawfiq escribió un libro acerca de los principios del Islam.
Explicando por qué escribió su libro Jardines de Deleite: una Simple Introducción al Islam, Tawfiq resaltó que todos están diciendo que el Islam no es una religión de terrorismo y no es una religión de odio, pero nadie trata de explicar qué es lo que sí es.
“Entonces decidí escribir este libro para dar a los no musulmanes una idea acerca de los principios básicos del Islam. Traté de decirle a la gente lo hermoso que es el Islam, que el Islam tiene los más extraordinarios tesoros, siendo el más importante que los musulmanes se aman los unos a los otros. El Profeta dice: ‘Incluso una sonrisa a tu hermano es una caridad’”.
Tawfiq le dijo a The Gazette que él está trabajando en un libro acerca del Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, el cual piensa que será diferente de los muchos libros ya escritos acerca de él.
Él piensa que la “mejor y más rápida forma” de presentarle al mundo la verdadera imagen del Islam, es establecer un buen ejemplo en la vida real.

miércoles 6 de octubre de 2010

Unión Comunidades Islámicas de Espana defiende que "Islam es paz" y llama a convivencia


Madrid,11/09/2010, islamedia
Comunicado de prensa
Campaña “ISLAM es PAZ”
(11-09-2010 a 21-09-2010, Día Internacional de la Paz)
De un tiempo a esta parte asistimos a la intensificación de los mensajes manipuladores que crean opinión adversa y desinformación sobre el Islam, los musulmanes y sus instituciones, queriendo utilizar en su provecho las fobias sembradas y recoger ese temor, incluso convertido en hostilidad, en su beneficio, ya sea electoralista o para aglutinar sobre sí feligresía de algún tipo.
Desde la Organización de las Naciones Unidas se llama, año tras año, a luchar contra la difamación de las religiones, de sus creyentes y de sus instituciones religiosas, y sería deseable que obraran en consecuencia los diferentes actores sociales en cada Estado, creando una cultura de paz y diálogo hermanado. Asimismo la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que el 21 de septiembre de cada año se observara un “día de cese el fuego y de no violencia en todo el mundo” e invitó a todos los Estados Miembros, a las organizaciones y a todas las personas a conmemorar ese día, entre otras cosas mediante la educación y la sensibilización del público.

La Unión de Comunidades Islámicas de España emprende la presente campaña que comienza hoy, fecha tristemente conocida por la violencia criminal de unos pocos, para llamar a todos los hombres y mujeres de bien de todo credo a la paz y hermandad del género humano, a la convivencia pacífica y colaboradora de forma constructiva para un futuro mejor para todos trabajando en aras al progreso fructífero en clima de paz, necesario para ello; culminando esta campaña el día 21 de septiembre, “Día Internacional de la Paz”, debiendo comprender toda la sociedad que, pese a lo que se difame a la religión islámica por unos y otros, el Islam es Paz.
Todos los esfuerzos de los sectores religiosos islámicos son tendentes a la resolución pacífica y dialogada de los conflictos, a establecer climas sociales de concordia como base necesaria para el progreso económico, social, cultural, espiritual, y de todo orden en una sociedad civilizada.
Desde la Unión exhortamos a todos a colaborar en el mutuo entendimiento, trabajando también el mutuo conocimiento, con el acercamiento necesario, para hacer llegar a todos el mensaje de Paz del Islam y construir entre todos un mundo mejor y en Paz.

La Unión de Comunidades Islámicas de España
Madrid, a 11/09/2010.

martes 8 de junio de 2010

Las buenas palabras

Fuente : http://www.rasoulallah.net/v2/document.aspx?lang=es&doc=9324
Algunas personas, incluso aunque su conciencia les dicte que deben perdonar a alguien que les ha causado algún mal o hablar con amabilidad a quien se ha dirigido a ellos en un tono poco amable, prefieren no hacerlo y responder al insulto con uno mayor. Según esta forma de pensar tan equivocada, ostentar un tono de irritación, ridiculizar a otra persona con palabras arrogantes e insultos y responder con insolencia y falta de respeto es un signo de superioridad.
Ni qué decir tiene que estas ideas son del todo contrarias al Corán. En él, Dios nos pone los siguientes ejemplos de la bendición que supone hablar con amabilidad y cómo resulta siempre beneficioso para los seres humanos:
¿No ves cómo Dios propone la parábola de una palabra buena? [Es] como un árbol bueno, firmemente enraizado, [que extiende] sus ramas hacia el cielo, y que da sus frutos en cada estación con la venia de su Sustentador. Y [así es como] Dios propone parábolas a los hombres, para que reflexionen [sobre la verdad]. Y la parábola de una palabra mala es un árbol malo, arrancado [de sus raíces] sobre el suelo, totalmente incapaz de resistir. [Así,] Dios da firmeza a quienes han llegado a creer por medio de la palabra de firmeza inquebrantable en esta vida y en la Otra; pero deja que se extravíen los malhechores: pues Dios hace lo que quiere. (Sura Abraham 14: 24-27)
Como podemos inferir de esta aleya, una persona que utiliza palabras edificantes y vive según ellas, hallará una gran belleza y dones incomparables en este mundo y en el que está por llegar. Por otro lado, una persona que usa palabras poco adecuadas y vive según las mismas, camina sobre una oscura carretera que le conducirá al Infierno.
Un creyente se dirige con palabras correctas y sabias a todo el que se encuentra en el transcurso del día. Dondequiera que esté, habla de la religión de Dios, da consejos que provienen del Corán, pronuncia palabras que recuerdan a Dios y el buen carácter del Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, y habla a los demás con respeto. Para animar a sus amigos, elogia sus buenas cualidades que son las que nos enseña el Corán y la Sunna y conversa de modo que ayude a los demás a pasar el día de forma más alegre y animada. Podemos comparar este comportamiento que muestran los creyentes con el buen árbol frutal de la aleya anterior.
Sin embargo, algunos prefieren no destacar las buenas cualidades de otros, sino humillarles exponiendo sus errores y defectos. Como ya hemos señalado, en las aleyas del sura Abraham, nuestro Señor nos previene sobre este modo de actuar y compara el lenguaje utilizado con un árbol malo que no da fruto. Así como una mala palabra destruye una buena relación, también enfría el entusiasmo de la otra parte y es causa de pena y remordimiento.
Por otro lado, cuando un creyente habla con alguien dándole un consejo sobre cómo remediar sus defectos o señalando sus errores, tendrá cuidado en elegir las mejores palabras. Al hacerlo así, cumplirá el siguiente mandato de Dios:
Y di a Mis siervos que hablen [a esos que no comparten sus creencias] con suma amabilidad: ciertamente, Satán está siempre dispuesto a sembrar la discordia entre los hombres – pues, ¡en verdad, Satán es enemigo declarado del hombre! (Sura El viaje nocturno 17: 53)
Tal y como dice Dios en esta aleya, el demonio intenta que no nos digamos cosas buenas unos a otros y, de este modo, hacer que nos enemistemos. Cuando se dice algo negativo, el demonio intenta, inmediatamente, introducir sospechas para entrometerse y enemistar a las dos partes. Una persona que se siente incómoda porque se han dirigido a ella de modo desagradable se verá influenciada por las insinuaciones que el diablo le hace y responderá a la otra del mismo modo. Esto dañará o incluso destruirá su amistad. Sin embargo, una palabra positiva evitará el peligro de que Satán nos induzca a error. Por este motivo, los creyentes intentan hablarse del modo más positivo posible para que el demonio no tenga ni la ocasión ni la oportunidad de interferir entre ellos. Tal actitud será el modo de estrechar sus lazos de amistad. Nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, ha ordenado que los creyentes mantengan siempre una conducta elevada y que hablen elogiando a los demás.
"No os envidiéis, no os odiéis, no os deis la espalda y no os vendáis barato unos a otros, sino sed, oh siervos de Dios, hermanos.” (Muslim)
"Saludar a una persona es un acto de caridad. Actuar justamente es caridad. Una Buena palabra es caridad." (Bukhari y Muslim)
"No hay nada que pese más en la balanza que el buen carácter." (Imam Ahmad y Abu Dawud

miércoles 24 de febrero de 2010

La tolerancia del Profeta hacia otras religiones (parte 1 de 2): Para cada cual su propia religión


Fuente: http://www.islamreligion.com/es/articles/207/
Descripción: Muchos creen equivocadamente que el Islam no tolera la existencia de otras religiones presentes en el mundo. Este artículo discute algunos de los fundamentos que el mismo Profeta Muhammad estableció al tratar con personas de otras religiones, con unos ejemplos prácticos del tiempo en el que vivió. Parte 1: Ejemplos de tolerancia religiosa hacia personas de otras religiones encontradas en la constitución que el Profeta estableció en Medina.
Por M. Abdulsalam (© 2010 IslamReligion.com)

El trato del Profeta, que Dios exalte su mención, hacia otras religiones puede ser mejor descrito en el verso del Corán que dice:

“Vosotros tenéis vuestra religión, y yo tengo la mía”.
La península de Arabia, durante el tiempo del Profeta, era una región en la que varias religiones estaban presentes. Allí había cristianos, judíos, zoroastrianos, politeístas, y otros no afiliados a ninguna religión. Cuando uno mira la vida del Profeta, puede tomar muchos ejemplos que representan el alto nivel de tolerancia hacia la gente de otras religiones.

Con el fin de entender y juzgar esta tolerancia, uno debe mirar el periodo en el que el Islam era un estado formal, con las leyes específicas establecidas por el Profeta de acuerdo con los principios de la religión. Aunque se pueden observar muchos ejemplos de tolerancia mostrados por el Profeta en los 13 años de su permanencia en La Meca, uno puede equivocadamente pensar que esto sólo se debía a que buscaba elevar el perfil de los musulmanes y el status social del Islam en general. Por esta razón, la discusión se limitará al periodo que tuvo inicio con la emigración del Profeta a Medina y, específicamente, una vez se estableció la constitución.

La Sahifah
El mejor ejemplo de tolerancia mostrado por el Profeta hacia otras religiones puede ser la constitución misma, llamada la ‘Sahifah’ por los primeros historiadores. Cuando el Profeta emigró hacia Medina, su papel como un simple líder religioso llegó a su fin; él era ahora el líder político de un estado, gobernado por medio de los preceptos del Islam, los cuales exigían que se establecieran leyes claras de gobierno para asegurar la armonía y la estabilidad en una sociedad que alguna vez había sido afligida por décadas de guerra; leyes que debían asegurar la coexistencia pacífica de los musulmanes, los judíos, los cristianos y los politeístas. Debido a esto, el Profeta estableció una ‘constitución’, misma que detalló las responsabilidades de todas las partes que residían en Medina, sus obligaciones para con cada una de las otras, y ciertas restricciones que se imponían a cada una. Todas las partes debían obedecer lo que allí se mencionaba, y cualquier violación de sus artículos sería considerada como un acto de traición.

Una Nación
El primer artículo de la constitución era que todos los habitantes de Medina, los musulmanes, así como aquellos que habían entrado en el pacto como los judíos, los cristianos, y los idólatras, eran “una nación”. Todos eran considerados miembros y ciudadanos de la sociedad de Medina, sin importar su religión, raza o ancestros. Las personas de otras religiones eran protegidas de cualquier daño de la misma forma que los musulmanes, como está establecido en otro artículo: “A los judíos que nos siguen les corresponde la ayuda y la equidad. Ellos no deben ser dañados ni auxiliados sus enemigos”. Previamente, cada tribu tenía alianzas y enemigos dentro y fuera de Medina. El Profeta reunió a estas tribus bajo un sistema de gobierno, el cual sostuvo los pactos de las alianzas en existencia con anterioridad entre aquellas tribus individuales. Todas las tribus tenían que actuar como un todo, sin importar las alianzas individuales. Cualquier ataque sobre otra religión u otra tribu era considerado un ataque sobre el estado y sobre los musulmanes también.

Las vidas de los practicantes de otras religiones en la sociedad musulmana también recibían estatus de protegidas. El Profeta dijo:

“Quienquiera que mate a una persona que tenga una tregua con los musulmanes nunca olerá la fragancia del Paraíso”. (Sahih Muslim)

Dado que la ventaja estaba de parte de los musulmanes, el Profeta estrictamente advirtió en contra de cualquier maltrato hacia personas de otras religiones. Él dijo:

“¡Cuidado! Quienquiera que sea cruel y duro con una minoría no musulmana o quien restrinja sus derechos o le cargue con algo mayor a lo que ellos puedan soportar, o quienquiera que tome cualquier cosa para él en contra de su libre voluntad, yo (el Profeta Muhammad) me quejaré en contra de esa persona en el Día del Juicio”. (Abu Dawud)

A cada cual su propia religión
En otro artículo, la constitución establece: “Los judíos tienen su religión y los musulmanes tienen la suya”. En esto, está claro que nada, excepto la tolerancia, sería tolerado; y que, aunque todos eran miembros de la misma sociedad, cada cual tenía su religión separada que no podía ser violada. A cada cual le era permitido practicar sus creencias con libertad, sin ningún impedimento, y no se toleraría ningún acto de provocación.

Hay muchos otros artículos de esta constitución que pueden ser discutidos, pero el énfasis será puesto en un artículo que establece: “Si alguna disputa o controversia que pueda causar problema llegare a surgir, ésta debe ser referida a Dios y a su Mensajero”. Esta cláusula sostenía que todos los habitantes de un Estado deben reconocer un nivel superior de autoridad y en aquellos asuntos que involucraban varias tribus y religiones, la justicia no podían ser tomada por líderes individuales; en lugar de eso, ésta debía ser arbitrada por un líder del estado en persona o sus representantes designados. Estaba permitido, sin embargo, para las tribus individuales que no eran musulmanas, referirse a sus propias escrituras religiosas y a sus hombres instruidos con relación a sus propios asuntos. Aunque podían, si así optaban por hacerlo, pedirle al Profeta que juzgara entre ellos sus asuntos. Dios dice en el Corán:

“Prestan oídos a la mentira y comen vorazmente de lo ilícito. Y si se presentan ante ti [para que juzgues entre ellos], hazlo o no intervengas [si no quieres]. Si no intervienes, no podrán perjudicarte en absoluto; y si juzgas entre ellos, hazlo con equidad. Dios ama a los justos”. (Corán 5:42)

Aquí vemos que el Profeta le permitía a cada religión juzgar sobre sus propios asuntos, de acuerdo con sus propias escrituras, siempre y cuando ello no estuviera en oposición con los artículos de la constitución, un pacto que tomó en cuenta el mayor beneficio de la coexistencia pacífica de la sociedad.

La tolerancia del Profeta hacia otras religiones (parte 2 de 2): La autonomía religiosa y la política



Hay muchos otros ejemplos durante el tiempo de vida del Profeta, que Dios exalte su mención, además de la Sahifah, que demuestran prácticamente la tolerancia que el Islam muestra hacia las otras religiones.

Libertad de reunión y autonomía religiosa
Dado el consentimiento por parte de la constitución, los judíos tuvieron la completa libertad de practicar su religión. Los judíos en Medina en el tiempo del Profeta tuvieron su propia escuela de aprendizaje, llamada Bait-ul-Midras, en la que ellos solían recitar la Tora, hacer actos de adoración y educarse a ellos mismos.

El Profeta enfatizó en muchas cartas a sus emisarios que las instituciones no podían ser maltratadas. He aquí una carta dirigida a su emisario ante los líderes de Santa Catalina en el Monte Sinaí, quienes buscaban la protección de los musulmanes:

“Este es un mensaje de Muhammad ibn Abdullah, como un pacto con aquellos que adoptan el cristianismo, cercanos o lejanos, nosotros estamos con ellos. En verdad, yo, los servidores, los asistentes y mis seguidores los defienden, debido a que los cristianos son mis ciudadanos. ¡Y por Dios!, yo estoy en contra de cualquier cosa que no los complazca a ellos. Ninguna imposición debe haber sobre ellos. Ni tampoco sus jueces deben ser removidos de sus puestos ni sus monjes de sus monasterios. Nadie debe destruir una casa de culto, ni dañarla, ni llevarse nada de ella para las casas musulmanas. Si alguien toma algo de esto, él dañará el pacto de Dios y desobedecerá a Su Profeta. En verdad, ellos son mis aliados y tienen mi apoyo seguro contra todos aquellos con los que ellos se enemisten. Nadie debe obligarlos a viajar u obligarlos a luchar. Los musulmanes deben luchar junto a ellos. Una mujer cristiana no puede ser casada con un musulmán sin que ella dé su consentimiento. A ella no se le debe impedir visitar su iglesia para orar. Sus iglesias son declaradas bajo protección. A ellos no se les deben impedir repararlas ni dejar de observar lo sagrado de sus pactos. Nadie de la nación (los musulmanes) debe desobedecer el pacto hasta el Ultimo Día (el fin del mundo)”.

Como uno puede ver, esta carta consistía de varias cláusulas que cubrían todos los aspectos importantes de los derechos humanos, incluyendo temas como la protección de las minorías que vivían bajo el mandato islámico, la libertad de culto y movimiento, la libertad de nombramiento de sus propios jueces, y de tener y mantener su propiedad, la exención del servicio militar, y el derecho a la protección en la guerra.

En otra ocasión, el Profeta recibió una delegación de sesenta cristianos de la región de Nayrán, en ese entonces una parte de Yemen, en su mezquita. Cuando llegó el momento de su oración, ellos miraron hacia el este y oraron. El Profeta ordenó que se los dejara tranquilos y que no fueran interrumpidos.

Política
También hay ejemplos en la vida del Profeta en los cuales él cooperó con la gente de otras religiones en la arena política. Seleccionó a un no musulmán, Amr ibn Umaiyah-ad-Damri, como embajador para ser enviado ante Negus, el Rey de Etiopía.

Estos son sólo algunos ejemplos de la tolerancia del Profeta hacia otras religiones. El Islam reconoce que hay pluralidad de regiones en esta tierra, y le da el derecho a los individuos a escoger el camino que ellos crean que sea verdadero. La religión no deber ser, y nunca lo fue, obligatoria para un individuo en contra de su propia voluntad; y estos ejemplos de la vida del Profeta, que Dios exalte su mención, son un epítome del versículo del Corán que promueve la tolerancia religiosa y establece la guía para la interacción de los musulmanes con las personas de otras religiones. Dios dice:

“No está permitido forzar a nadie a creer”. (Corán 2:256)