islam paz tolerancia
“Si un hombre como Mohamed asumiera el mando del mundo moderno, obtendría el éxito resolviendo sus problemas trayendo la paz y la felicidad que tanto se necesita.” George Bernard Shaw.Escritor Irlandés , ganador del Premio Nobel de literatura en 1925 .
miércoles, 9 de mayo de 2012
Dichos del Profeta Mohamed ( la paz y las bendiciones de Dios sean con él )
lunes, 2 de abril de 2012
El Último Sermón del Profeta Muhámmad: Un Último Consejo
Dios dice en el Corán que lo envió como una misericordia para la humanidad.
“Y no te hemos enviado [¡Oh, Profeta!] sino como misericordia para todas las criaturas.” (Corán 21:107)
Su Misión Profética empezó cuando alcanzó la edad de cuarenta años, hacia el 610 d.C., y continuó hasta el año 632 d.C. Guió a la gente que estaba en el camino de la ignorancia, llevándola al camino recto y bendito que ordena seguir Dios.
Poco antes de su muerte, el Profeta Muhámmad pronunció un sermón durante la Peregrinación que es conocido como el “Último Sermón” o “Sermón de despedida”. Este último sermón no sólo era un recordatorio a sus seguidores, sino también un consejo importante. El último sermón confirma el fin de su Misión Profética.
El año 10 del Calendario Islámico se considera uno de los años más memorables por tres razones:
Primero, éste era el año en que el Profeta pronunció su Último Sermón durante su peregrinación a La Meca.
Segundo, este fue el año dónde mayor número de delegaciones buscaron al Profeta para solicitar alianzas o hacer la paz con los musulmanes.
Tercero, fue el período dorado del Islam, cuando multitudes de personas abrazaron la fe aceptando el mensaje del Profeta.
El profeta Muhámmad emprendió la peregrinación en el año 10 H. La peregrinación a La Meca es uno de los eventos históricos más importantes en la mente de los musulmanes por ser ésta la primera y la última peregrinación hecha por el Profeta Muhámmad, estableciendo así el modelo a seguir para la realización del quinto pilar de Islam, el Hayy.
El sermón final de Muhámmad se pronunció durante la Peregrinación del año 632 d.C., el noveno día del mes de Dhul Hiyyah, el decimosegundo mes del año lunar, en Arafat, el día más bendito del año. Había innumerables musulmanes presentes junto al Profeta durante su última peregrinación, cuando pronunció su último Sermón.
El Último Sermón:
Después de alabar y agradecer a Dios, el Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, dijo:
“¡Oh, creyentes!, escuchen con atención, porque yo no sé si después de este año estaré de nuevo entre ustedes. Escuchen lo que yo estoy diciéndoles muy cuidadosamente y trasmitan estas palabras a aquéllos que no pudieron estar presentes aquí hoy.
¡Oh, creyentes!, así como ustedes consideran este mes, este día y esta ciudad como Sagrados, de igual manera consideren la vida y la propiedad de cada musulmán como sagrada. Devuelvan las cosas que les fueron confiadas a sus dueños. No lastimen a nadie para que nadie los lastime. Recuerden siempre que ustedes se encontrarán con su Señor, y que Él les preguntará por sus acciones. Dios les ha prohibido que practiquen la usura (el interés); por consiguiente, toda usura queda abolida de aquí en adelante. Sin embargo, es una obligación devolver el capital de un préstamo. No perjudiquen y no serán perjudicados. Dios ha declarado ilícita la usura, y todo el interés que se deba a mi tío Abbas Ibn Abd’ul Muttalib queda abolido de aquí en adelante...
Tengan cuidado con Satanás, preserven su religión. Él ha perdido toda esperanza de que alguna vez podrá descarriarlos en las cosas grandes, pero ustedes tienen que tener cuidado con él y sus partidarios en las cosas pequeñas.
¡Oh, creyentes! es verdad que ustedes tienen ciertos derechos con respecto a sus mujeres, pero ellas también tienen ciertos derechos sobre ustedes. Recuerden que las han tomado como sus esposas con el consentimiento de Dios y con Su permiso. Si ellas cumplen con vuestros derechos entonces a ellas pertenecen sus derechos a ser alimentadas, vestidas y tratadas con bondad. Traten bien a sus mujeres y sean amables con ellas porque ellas son sus compañeras. Y es su derecho que ellas no hagan amistad con quien ustedes no aprueban, así como que nunca se comporten de manera impúdica.
¡Oh, creyentes! adoren a Dios, realicen las cinco oraciones diarias, ayunen durante el mes de Ramadán, y den de su riqueza el Zakat. Realicen la peregrinación si tienen los medios.
Toda la humanidad proviene de Adán y Eva. Un árabe no tiene ninguna superioridad sobre un no árabe, ni un no árabe tiene superioridad sobre un árabe; el blanco no tiene superioridad sobre el negro, ni el negro tiene superioridad sobre el blanco; excepto por la piedad y las buenas acciones. Sepan que todos los musulmanes son hermanos. Nada será legítima pertenencia de un musulmán si pertenece a otro musulmán, a menos que fuera dado libremente y de buena gana. No cometan injusticias en contra de sus semejantes.
Recuerden, un día serán presentados ante Dios para responder por sus acciones. Así que tengan cuidado, no se desvíen del camino de la rectitud después de mi muerte.
¡Oh, creyentes! Ningún profeta vendrá después de mí, y ninguna nueva fe nacerá. Por consiguiente, razonen bien y reflexionen sobre mis palabras. Les dejo dos cosas, el Corán, y mi ejemplo y Tradición, la Sunnah, y si los siguen, jamás se desviarán.
Que los presentes informen a los ausentes; puede ser que los últimos sean quienes entiendan mis palabras mejor que aquéllos que me escucharon directamente.
¡Oh, mi Señor! ¡Sé testigo de que he llevado Tu mensaje a las personas!”
Así el Profeta completó su Último Sermón, y entonces, sobre el monte Arafat, la revelación descendió:
“… Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión.…” (Corán 5:3)
Incluso hoy en día, el Último Sermón del Profeta Muhámmad es recibido por todo musulmán en diferentes partes del mundo, a través de diversos medios de difusión. Se recuerda a los musulmanes sobre él en las mezquitas y en las conferencias. Los significados encontrados en este sermón son asombrosos, hablan sobre algunos de los derechos más importantes que Dios tiene sobre la humanidad, y los derechos de las personas. Aunque el alma del Profeta ha dejado este mundo, sus palabras todavía viven en nuestros corazones.
miércoles, 8 de junio de 2011
El Profeta Muhammad (la paz sea con él), líder misericordioso.
El investigador William Muir examinó la manera con la que el Profeta Muhammad (la paz sea con él) trató a sus enemigos, una manera que sólo puede ser descrita como llena de misericordia y perdón.
Muir, al marcar el evento de Ramadán en el año 8 después de la Hégira (enero del año 630 E.C.), el período cuando el Profeta se hizo cargo de La Meca, escribió: “La larga y obstinada lucha contra sus pretensiones mantenidas por los habitantes de su ciudad natal, podría haber inducido a un tirano arrogante a marcar su indignación con las huellas indelebles de sangre y fuego. Pero Muhammad, a excepción de algunos delincuentes, concedió el perdón universal, y la nobleza del olvido del pasado, con todas sus burlas, sus enfrentamientos, sus persecuciones; trató incluso al primero de sus oponentes con una amable e incluso amistosa consideración.” (1)
Del mismo modo, Washington Irving (2) declaró: “Toda la conducta de Muhammad en obtener la posesión de La Meca, demostró que era más un triunfo religioso que militar. Su corazón, también ablandado hacia su lugar natal, ahora que estaba en su poder;…, y sus inclinaciones eran hacia el perdón.” (3)
El Profeta fue un conquistador misericordioso. Trató a la gente con justicia y rectitud. No era ni un invasor injusto ni un tirano cruel.
“Los habitantes de La Meca, que habían sometido a él y a sus compañeros a las torturas más duras, recibieron una amnistía general. El trato que un conquistador mundano les hubiera infligido es fácilmente imaginable. Pero el perdón del Profeta no tuvo límites. Trece largos años de persecuciones y conspiraciones fueron absolutamente perdonados y olvidados.” (4) Él perdonó a las personas que, por mucho tiempo, torturaron y desplazaron a él y a sus compañeros, y mataron un número considerable de personas de su pueblo.
Jean Baguc Globo escribió sobre el tema: “Así, La Meca fue tomada sin derramamiento de sangre significativa… El Profeta capturó los corazones de las personas con la bondad y el perdón que mostró el día de su victoria.” (5)
Por otra parte, Emile Dermenghem, orientalista, habló del conquistador misericordioso y líder en el momento de su victoria: “El Profeta Muhammad (la paz sea con él) en su conquista final, demostró la generosidad de su espíritu, un espíritu único en su tipo. Él ordenó a sus hombres a liberar a los débiles, los ancianos, los niños y las mujeres. Se les advirtió a no destruir las casas, no robar a los comerciantes, no cortar árboles fructíferos, y a no elevar sus espadas excepto en casos de extrema necesidad. Incluso lo vimos culpar a alguno de sus hombres principales y de forma sustancial reparar sus errores diciéndoles que un alma es más valiosa que el mayor de los triunfos.” (6)
Maulana Muhammad Ali escribió: “La generosidad del Santo Profeta, incluso con sus enemigos, se encuentra única en los anuarios del mundo. Abd Allah Ibn Ubay fue un enemigo acérrimo del Islam; sus días y noches las pasaba trazando el daño contra la fe, aún instigando a los Quraish y a los judíos para aplastar a los musulmanes. Sin embargo, a su muerte, el Santo Profeta oró al Señor para que fuera perdonado; incluso ofreció su camisa para envolver su cuerpo.” (10)
El Profeta de la misericordia, Muhammad (la paz sea con él), nunca tomó revancha de las personas que fueron injustas con él. Ali continuó en su libro: “Hubo casos, sin duda, aunque muy pocos y distantes entre sí, en los cuales el castigo debía ser infligido. Pero todos estos fueron casos de una fea traición por la gente con quienes el perdón había perdido su efecto reformatorio. El permitir que estos delincuentes salieran en libertad habría significado daño y corrupción. El castigo nunca fue dado donde había alguna posibilidad del éxito del perdón como elemento disuasorio, si no una medida correccional.” (11)
Referencias:
1. William Muir, “La vida de Muhammad”.
2. Washington Irving: orientalista estadounidense que dio gran atención a la historia de los musulmanes en Andalucía. De sus obras: “La vida de Muhammad” (1849), con un apéndice sobre las normas Islámicas y sus fuentes Islámicas; y “La conquista de Granada” (1859).
3. Washington Irving, “La vida de Muhammad”, página 72.
4. Maulana Muhammad Ali, “La vida de Muhammad y su biografía”, páginas 269 - 270.
5. Jean Baguc Globo, “Las grandes conquistas árabes”, páginas 156 - 157.
6. Véase “Muhammad, el Mensajero de Dios tan anunciado por el Evangelio”, página 50, de Bushra Zachary Michael.
7. Maulana Muhammad Ali, “La vida de Muhammad y su biografía”, página 282.
8. Henry Masset, “El Islam”, página 11.
9. Marcel Beaux: “El humanismo en el Islam”, página 46.
martes, 29 de marzo de 2011
Los Milagros de Jesús
Una mirada sobre algunos milagros de Jesús mencionados en el Corán, y una breve comparación con las fuentes cristianas. domingo, 12 de diciembre de 2010
Idris Tawfiq, sacerdote católico, Reino Unido
Un sacerdote católico británico acepta el Islam luego de leer el Corán y relacionarse con los musulmanes.“Encontrarás que los peores enemigos de los creyentes son los judíos y los idólatras, y los más allegados a ellos en afecto son quienes dicen: Somos cristianos. Esto es porque entre ellos hay sacerdotes y monjes [sabios y desapegados], y por que no son soberbios. Y cuando oyen lo que le ha sido revelado al Mensajero, ves que sus ojos se inundan de lágrimas porque reconocen la Verdad. Dicen: ¡Señor nuestro! Creemos, cuéntanos, pues, entre quienes son testigos [de la Verdad]”. (Sura Al-Maida 5:82-83)
Esto fue lo que le pasó al antiguo sacerdote católico británico Idris Tawfiq, al recitar el libro sagrado del Islam, el Corán, a sus estudiantes en un colegio en el Reino Unido. Y este fue uno de los pasos importantes en su viaje de conversión al Islam.
Durante una conferencia que dio en el Consejo Británico en El Cairo, Tawfiq dejó en claro que él no tiene remordimientos acerca de su pasado y lo que él guarda acerca de lo que los cristianos hacen y su vida en el Vaticano por cinco años.
“Yo disfruté siendo sacerdote, ayudando a la gente por algunos años. Sin embargo, en mi interior no estaba feliz y sentía que había algo que no estaba bien. Afortunadamente, y es la voluntad de Dios, algunos eventos y coincidencias en mi vida me llevaron al Islam”, le dijo a un auditorio lleno en el Consejo Británico.
Una segunda importante coincidencia para Tawfiq fue su decisión de renunciar a su trabajo en el Vaticano, un paso seguido por hacer un viaje Egipto.
“Yo solía pensar acerca de Egipto como un país de pirámides, camellos, arena y árboles de palma. De hecho, tomé un vuelo charter a Hurghada.
Sorprendido de encontrarlo similar a algunas playas europeas, tomé el primer bus al Cairo donde pasé la más maravillosa semana de mi vida.
Esta fue mi primera introducción a los musulmanes y al Islam. Yo note qué tan gentiles, dulces y a la vez fuertes personas son los egipcios.
Como todos los ingleses, mi conocimiento acerca de los musulmanes en ese tiempo no excedía lo que oía en la televisión acerca de los bombarderos y combatientes suicidas, lo que daba la impresión de que el Islam era una religión de problemas. Sin embargo, al llegar al Cairo descubrí qué religión tan bella es. Gente muy simple vendiendo bienes en las calles, abandonaban su comercio y dirigían su rostro a Allah y oraban en el momento en que oían el llamado a la oración desde la mezquita. Ellos tienen una fuerte fe en la presencia y en la voluntad de Allah. Oran, ayunan, ayudan a los necesitados y sueñan con tener un viaje a La Meca, con la esperanza de vivir en el Paraíso en el más allá”, dijo él.
“A mi regreso reanudé mi antiguo trabajo de enseñar religión. La única materia obligatoria en la educación británica es Estudios Religiosos. Yo estaba enseñando acerca del cristianismo, el Islam, el judaísmo, el budismo y otras religiones. Por lo tanto, todos los días tenía que leer acerca de estas religiones para ser capaz de enseñar mi lecciones a los estudiantes, muchos de los cuales eran refugiados musulmanes árabes. En otras palabras, enseñar acerca del Islam me enseñó muchas cosas.
A diferencia de muchos adolescentes problemáticos, estos estudiantes establecían un buen ejemplo de lo que un musulmán podía ser. Ellos eran decentes y amables. Entonces, una amistad se desarrolló entre nosotros y ellos preguntaron si ellos podían usar mi salón de clases para oraciones durante el mes de ayuno de Ramadán.
Afortunadamente, mi salón era el único con una alfombra. Entonces yo me acostumbré a sentarme atrás, observándolos orar por un mes. Yo buscaba alentarlos ayunando durante Ramadán con ellos, aunque yo aún no era musulmán.
Una vez, mientras estaba recitando una traducción del Sagrado Corán en clase, llegué a este verso:
“Y cuando oyen lo que le ha sido revelado al Mensajero ves que sus ojos se inundan de lágrimas porque reconocen la Verdad”.
Para mi sorpresa, sentí las lágrimas llenando mis ojos y traté fuertemente de esconderlo de los estudiantes”.
El evento que sacudió la tierra
Un momento decisivo en su vida, sin embargo, vino tras los ataques terroristas en los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001.
“El día siguiente, yo estaba tomando en tren subterráneo y note qué tan asustada estaba la gente. También estaba asustado de la repetición de tales actos en Inglaterra. En ese tiempo, la gente occidental empezó a temer a esta religión que ellos culpaban de terrorismo.
Sin embargo, mi experiencia previa con los musulmanes me llevó a una dirección diferente. Yo empecé a preguntarme: ¿Por qué el Islam? ¿Por qué culpamos al Islam como una religión por las acciones de terroristas que resultan ser musulmanes, cuando nadie acusó al cristianismo de terrorismo cuando algunos cristianos han actuado en la misma forma?
Un día me dirigí a la Mezquita más grande en Londres para oír más acerca de esta religión. Al llegar a la Mezquita Central de Londres, allí estaba Yusuf Islam, el antiguo cantante de pop, sentando en un círculo hablando a algunas personas acerca del Islam. Luego de un momento, yo me encontré a mí mismo preguntándole a él: ‘¿Qué hace uno, de hecho, para convertirse en musulmán?’
Él me contestó que un musulmán debe creer en un Dios, orar cinco veces al día y hacer el ayuno durante Ramadán. Yo lo interrumpí diciendo que creía en todo esto y que incluso había hecho el ayuno durante Ramadán. Entonces él preguntó: ‘¿Qué estás esperando? ¿Qué te está reteniendo?’ Yo dije: ‘No, yo no intento convertirme’.
En ese momento la llamada a la oración fue hecha y todos se alistaron y se pararon en línea para orar.
Yo me senté atrás, y lloré y lloré. Luego me dije a mí mismo: ‘¿A quién estoy tratando de engañar?’
Luego de que ellos terminaron sus oraciones, me dirigí hacia Yusuf Islam, pidiéndole que me enseñara las palabras por las que yo anunciaba mi conversión.
Luego de explicarme sus significados en Inglés, yo recité después de él en árabe que no hay Dios sino Allah y que Muhammad es el Mensajero de Allah”, recordó Tawfiq, reteniendo sus lágrimas.
‘Jardines del Islam’
De esta forma su vida ha tomado un curso diferente. Viviendo en Egipto, Tawfiq escribió un libro acerca de los principios del Islam.
Explicando por qué escribió su libro Jardines de Deleite: una Simple Introducción al Islam, Tawfiq resaltó que todos están diciendo que el Islam no es una religión de terrorismo y no es una religión de odio, pero nadie trata de explicar qué es lo que sí es.
“Entonces decidí escribir este libro para dar a los no musulmanes una idea acerca de los principios básicos del Islam. Traté de decirle a la gente lo hermoso que es el Islam, que el Islam tiene los más extraordinarios tesoros, siendo el más importante que los musulmanes se aman los unos a los otros. El Profeta dice: ‘Incluso una sonrisa a tu hermano es una caridad’”.
Tawfiq le dijo a The Gazette que él está trabajando en un libro acerca del Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, el cual piensa que será diferente de los muchos libros ya escritos acerca de él.
Él piensa que la “mejor y más rápida forma” de presentarle al mundo la verdadera imagen del Islam, es establecer un buen ejemplo en la vida real.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Unión Comunidades Islámicas de Espana defiende que "Islam es paz" y llama a convivencia

Comunicado de prensa
Campaña “ISLAM es PAZ”
(11-09-2010 a 21-09-2010, Día Internacional de la Paz)
De un tiempo a esta parte asistimos a la intensificación de los mensajes manipuladores que crean opinión adversa y desinformación sobre el Islam, los musulmanes y sus instituciones, queriendo utilizar en su provecho las fobias sembradas y recoger ese temor, incluso convertido en hostilidad, en su beneficio, ya sea electoralista o para aglutinar sobre sí feligresía de algún tipo.
Desde la Organización de las Naciones Unidas se llama, año tras año, a luchar contra la difamación de las religiones, de sus creyentes y de sus instituciones religiosas, y sería deseable que obraran en consecuencia los diferentes actores sociales en cada Estado, creando una cultura de paz y diálogo hermanado. Asimismo la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que el 21 de septiembre de cada año se observara un “día de cese el fuego y de no violencia en todo el mundo” e invitó a todos los Estados Miembros, a las organizaciones y a todas las personas a conmemorar ese día, entre otras cosas mediante la educación y la sensibilización del público.
La Unión de Comunidades Islámicas de España emprende la presente campaña que comienza hoy, fecha tristemente conocida por la violencia criminal de unos pocos, para llamar a todos los hombres y mujeres de bien de todo credo a la paz y hermandad del género humano, a la convivencia pacífica y colaboradora de forma constructiva para un futuro mejor para todos trabajando en aras al progreso fructífero en clima de paz, necesario para ello; culminando esta campaña el día 21 de septiembre, “Día Internacional de la Paz”, debiendo comprender toda la sociedad que, pese a lo que se difame a la religión islámica por unos y otros, el Islam es Paz.
Todos los esfuerzos de los sectores religiosos islámicos son tendentes a la resolución pacífica y dialogada de los conflictos, a establecer climas sociales de concordia como base necesaria para el progreso económico, social, cultural, espiritual, y de todo orden en una sociedad civilizada.
Desde la Unión exhortamos a todos a colaborar en el mutuo entendimiento, trabajando también el mutuo conocimiento, con el acercamiento necesario, para hacer llegar a todos el mensaje de Paz del Islam y construir entre todos un mundo mejor y en Paz.
Madrid, a 11/09/2010.
martes, 8 de junio de 2010
Las buenas palabras
Fuente : http://www.rasoulallah.net/v2/document.aspx?lang=es&doc=9324Algunas personas, incluso aunque su conciencia les dicte que deben perdonar a alguien que les ha causado algún mal o hablar con amabilidad a quien se ha dirigido a ellos en un tono poco amable, prefieren no hacerlo y responder al insulto con uno mayor. Según esta forma de pensar tan equivocada, ostentar un tono de irritación, ridiculizar a otra persona con palabras arrogantes e insultos y responder con insolencia y falta de respeto es un signo de superioridad.
Ni qué decir tiene que estas ideas son del todo contrarias al Corán. En él, Dios nos pone los siguientes ejemplos de la bendición que supone hablar con amabilidad y cómo resulta siempre beneficioso para los seres humanos:
¿No ves cómo Dios propone la parábola de una palabra buena? [Es] como un árbol bueno, firmemente enraizado, [que extiende] sus ramas hacia el cielo, y que da sus frutos en cada estación con la venia de su Sustentador. Y [así es como] Dios propone parábolas a los hombres, para que reflexionen [sobre la verdad]. Y la parábola de una palabra mala es un árbol malo, arrancado [de sus raíces] sobre el suelo, totalmente incapaz de resistir. [Así,] Dios da firmeza a quienes han llegado a creer por medio de la palabra de firmeza inquebrantable en esta vida y en la Otra; pero deja que se extravíen los malhechores: pues Dios hace lo que quiere. (Sura Abraham 14: 24-27)
Como podemos inferir de esta aleya, una persona que utiliza palabras edificantes y vive según ellas, hallará una gran belleza y dones incomparables en este mundo y en el que está por llegar. Por otro lado, una persona que usa palabras poco adecuadas y vive según las mismas, camina sobre una oscura carretera que le conducirá al Infierno.
Un creyente se dirige con palabras correctas y sabias a todo el que se encuentra en el transcurso del día. Dondequiera que esté, habla de la religión de Dios, da consejos que provienen del Corán, pronuncia palabras que recuerdan a Dios y el buen carácter del Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, y habla a los demás con respeto. Para animar a sus amigos, elogia sus buenas cualidades que son las que nos enseña el Corán y la Sunna y conversa de modo que ayude a los demás a pasar el día de forma más alegre y animada. Podemos comparar este comportamiento que muestran los creyentes con el buen árbol frutal de la aleya anterior.
Sin embargo, algunos prefieren no destacar las buenas cualidades de otros, sino humillarles exponiendo sus errores y defectos. Como ya hemos señalado, en las aleyas del sura Abraham, nuestro Señor nos previene sobre este modo de actuar y compara el lenguaje utilizado con un árbol malo que no da fruto. Así como una mala palabra destruye una buena relación, también enfría el entusiasmo de la otra parte y es causa de pena y remordimiento.
Por otro lado, cuando un creyente habla con alguien dándole un consejo sobre cómo remediar sus defectos o señalando sus errores, tendrá cuidado en elegir las mejores palabras. Al hacerlo así, cumplirá el siguiente mandato de Dios:
Y di a Mis siervos que hablen [a esos que no comparten sus creencias] con suma amabilidad: ciertamente, Satán está siempre dispuesto a sembrar la discordia entre los hombres – pues, ¡en verdad, Satán es enemigo declarado del hombre! (Sura El viaje nocturno 17: 53)
Tal y como dice Dios en esta aleya, el demonio intenta que no nos digamos cosas buenas unos a otros y, de este modo, hacer que nos enemistemos. Cuando se dice algo negativo, el demonio intenta, inmediatamente, introducir sospechas para entrometerse y enemistar a las dos partes. Una persona que se siente incómoda porque se han dirigido a ella de modo desagradable se verá influenciada por las insinuaciones que el diablo le hace y responderá a la otra del mismo modo. Esto dañará o incluso destruirá su amistad. Sin embargo, una palabra positiva evitará el peligro de que Satán nos induzca a error. Por este motivo, los creyentes intentan hablarse del modo más positivo posible para que el demonio no tenga ni la ocasión ni la oportunidad de interferir entre ellos. Tal actitud será el modo de estrechar sus lazos de amistad. Nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, ha ordenado que los creyentes mantengan siempre una conducta elevada y que hablen elogiando a los demás.
"No os envidiéis, no os odiéis, no os deis la espalda y no os vendáis barato unos a otros, sino sed, oh siervos de Dios, hermanos.” (Muslim)
"Saludar a una persona es un acto de caridad. Actuar justamente es caridad. Una Buena palabra es caridad." (Bukhari y Muslim)
"No hay nada que pese más en la balanza que el buen carácter." (Imam Ahmad y Abu Dawud
