miércoles, 8 de junio de 2011

El Profeta Muhammad (la paz sea con él), líder misericordioso.

Fuente : http://www.rasoulallah.net/


El investigador William Muir examinó la manera con la que el Profeta Muhammad (la paz sea con él) trató a sus enemigos, una manera que sólo puede ser descrita como llena de misericordia y perdón.

Muir, al marcar el evento de Ramadán en el año 8 después de la Hégira (enero del año 630 E.C.), el período cuando el Profeta se hizo cargo de La Meca, escribió: “La larga y obstinada lucha contra sus pretensiones mantenidas por los habitantes de su ciudad natal, podría haber inducido a un tirano arrogante a marcar su indignación con las huellas indelebles de sangre y fuego. Pero Muhammad, a excepción de algunos delincuentes, concedió el perdón universal, y la nobleza del olvido del pasado, con todas sus burlas, sus enfrentamientos, sus persecuciones; trató incluso al primero de sus oponentes con una amable e incluso amistosa consideración.” (1)
Del mismo modo, Washington Irving (2) declaró: “Toda la conducta de Muhammad en obtener la posesión de La Meca, demostró que era más un triunfo religioso que militar. Su corazón, también ablandado hacia su lugar natal, ahora que estaba en su poder;…, y sus inclinaciones eran hacia el perdón.” (3)


El Profeta fue un conquistador misericordioso. Trató a la gente con justicia y rectitud. No era ni un invasor injusto ni un tirano cruel.
“Los habitantes de La Meca, que habían sometido a él y a sus compañeros a las torturas más duras, recibieron una amnistía general. El trato que un conquistador mundano les hubiera infligido es fácilmente imaginable. Pero el perdón del Profeta no tuvo límites. Trece largos años de persecuciones y conspiraciones fueron absolutamente perdonados y olvidados.” (4) Él perdonó a las personas que, por mucho tiempo, torturaron y desplazaron a él y a sus compañeros, y mataron un número considerable de personas de su pueblo.
Jean Baguc Globo escribió sobre el tema: “Así, La Meca fue tomada sin derramamiento de sangre significativa… El Profeta capturó los corazones de las personas con la bondad y el perdón que mostró el día de su victoria.” (5)


Por otra parte, Emile Dermenghem, orientalista, habló del conquistador misericordioso y líder en el momento de su victoria: “El Profeta Muhammad (la paz sea con él) en su conquista final, demostró la generosidad de su espíritu, un espíritu único en su tipo. Él ordenó a sus hombres a liberar a los débiles, los ancianos, los niños y las mujeres. Se les advirtió a no destruir las casas, no robar a los comerciantes, no cortar árboles fructíferos, y a no elevar sus espadas excepto en casos de extrema necesidad. Incluso lo vimos culpar a alguno de sus hombres principales y de forma sustancial reparar sus errores diciéndoles que un alma es más valiosa que el mayor de los triunfos.” (6)



“De esta manera llegó el Profeta Muhammad (la paz sea con él), con misericordia para la humanidad. Liberó a la humanidad de las cadenas de la ignorancia, superstición y corrupción.” (7) El Profeta fue, como el pensador belga Henry Masset describió: “semejante a la misericordia absoluta.” (8) Esta misericordia absoluta, como fue señalado por Marcel Beaux, es claramente evidente en los Hadices del Profeta y en su vida. Sus palabras y acciones nunca dejaron de crear la imagen de generosidad y modestia en las mentes de las personas. Además, se mantuvieron llevando su integridad, pureza, bondad y paciencia hacia sus mentes. Al igual que la historia lo presentó como un gran líder con un corazón lleno de gracia, también mostró al Profeta como democrático, líder y principal estadista. (9)

Además de sus amables modales hacia sus oponentes, lo que más se impuso en sus batallas y exitosas conquistas fue su trato favorable al tratar con los criminales y enemigos viviendo en el Estado Islámico, a pesar de sus continuos intentos de crear conflictos entre los hermanos musulmanes y destruir la unión entre la religión y el Estado. Él era humano incluso con los espías y traidores que trabajaban para los enemigos en otros territorios.
Maulana Muhammad Ali escribió: “La generosidad del Santo Profeta, incluso con sus enemigos, se encuentra única en los anuarios del mundo. Abd Allah Ibn Ubay fue un enemigo acérrimo del Islam; sus días y noches las pasaba trazando el daño contra la fe, aún instigando a los Quraish y a los judíos para aplastar a los musulmanes. Sin embargo, a su muerte, el Santo Profeta oró al Señor para que fuera perdonado; incluso ofreció su camisa para envolver su cuerpo.” (10)
El Profeta de la misericordia, Muhammad (la paz sea con él), nunca tomó revancha de las personas que fueron injustas con él. Ali continuó en su libro: “Hubo casos, sin duda, aunque muy pocos y distantes entre sí, en los cuales el castigo debía ser infligido. Pero todos estos fueron casos de una fea traición por la gente con quienes el perdón había perdido su efecto reformatorio. El permitir que estos delincuentes salieran en libertad habría significado daño y corrupción. El castigo nunca fue dado donde había alguna posibilidad del éxito del perdón como elemento disuasorio, si no una medida correccional.” (11)

Referencias:
1. William Muir, “La vida de Muhammad”.
2. Washington Irving: orientalista estadounidense que dio gran atención a la historia de los musulmanes en Andalucía. De sus obras: “La vida de Muhammad” (1849), con un apéndice sobre las normas Islámicas y sus fuentes Islámicas; y “La conquista de Granada” (1859).
3. Washington Irving, “La vida de Muhammad”, página 72.
4. Maulana Muhammad Ali, “La vida de Muhammad y su biografía”, páginas 269 - 270.
5. Jean Baguc Globo, “Las grandes conquistas árabes”, páginas 156 - 157.
6. Véase “Muhammad, el Mensajero de Dios tan anunciado por el Evangelio”, página 50, de Bushra Zachary Michael.
7. Maulana Muhammad Ali, “La vida de Muhammad y su biografía”, página 282.
8. Henry Masset, “El Islam”, página 11.
9. Marcel Beaux: “El humanismo en el Islam”, página 46.

martes, 29 de marzo de 2011

Los Milagros de Jesús

Fuente : http://www.islamreligion.com/es Una mirada sobre algunos milagros de Jesús mencionados en el Corán, y una breve comparación con las fuentes cristianas.

En el Sagrado Corán Jesús tiene una gran posición, preeminente con relación a otros profetas que realizaron muchos milagros. El mismo Jesús era un milagro, ya que había nacido de una madre virgen.

Dios describe a Jesús y a su madre María de la siguiente manera en el Sagrado Corán: “Y recuerda a la que guardó su castidad, y luego insuflamos en ella de Nuestro espíritu e hicimos de ella y de su hijo un símbolo para toda la humanidad.” (Corán 21:91)

En el Corán, se describe a Jesús como un profeta destacado por la realización de muchos milagros, cualidad que no se encuentra en otros profetas. Dios dice: “Dimos a Moisés la escritura divina y enviamos a una sucesión de enviados después de él; y dimos a Jesús, hijo de María, las pruebas evidentes de la verdad y le fortalecimos con la sagrada inspiración.” (Corán 2:87)

A continuación mencionaremos los milagros realizados por Jesús descritos en el Sagrado Corán.


1. La Mesa Servida

En el quinto capítulo del Corán, La Mesa Servida (Al-Ma’ida), se menciona uno de los milagros de Jesús. En este capítulo coránico, los discípulos de Jesús le pidieron que rogara a Dios para que enviase una mesa llena de comida… “Cuando los discípulos dijeron: “¡Oh, Jesús, hijo de María! ¿Puede tu Señor hacer descender para nosotros una mesa servida del cielo? Respondió: “¡Sed conscientes de Dios, si sois creyentes!” Dijeron: “¡Queremos sólo beneficiarnos, para que se tranquilicen nuestros corazones y saber así que nos has dicho la verdad, y para que seamos de los que dan testimonio!” Dijo Jesús, hijo de María: “¡Oh Dios, Señor nuestro! ¡Haz que descienda para nosotros una mesa servida del cielo, que sea una fiesta conmemorativa para nosotros, para los primeros y los últimos de nosotros, y un signo procedente de Ti! ¡Y provéenos de sustento, pues Tú eres el mejor de los que proveen!” (Corán 5:112-114) Este milagro se asemeja a otro: la denominada “Última Cena”, también llamada “La Cena del Señor”, la Eucaristía o la Comunión. La Eucaristía ha estado siempre en el centro de los actos de adoración cristianos. La Enciclopedia Británica dice al respecto: La “eucaristía” es un sacramento cristiano que conmemora la acción de Jesús en su Última Cena con sus discípulos… Las cartas de Pablo y los Hechos de los Apóstoles, aclaran que la cristiandad primitiva creía que esta institución incluía el mandato de perpetuar esta celebración. La Eucaristía se ha transformado en el rito central del culto cristiano”.


2. Mientras todavía estaba en la cuna…

Uno de los milagros mencionados en el Corán, aunque no se encuentra mencionado en la Biblia, es el hecho de que Jesús, estando aún en la cuna, habló para proteger y defender a su madre María de cualquier tipo de acusación que se pudiera suscitar en contra de ella por haber tenido un hijo sin padre, es decir, sin haberse casado. Cuando María fue preguntada a cerca de este extraño acontecimiento luego del alumbramiento, simplemente señaló al bebé Jesús y él habló milagrosamente, tal y como Dios se lo había prometido en el momento de la anunciación: “Y hablará a la gente desde la cuna y de adulto, y será de los justos”. (Corán 3:46) Jesús dijo a las personas: “…En verdad, soy un siervo de Dios. Él me ha entregado la revelación y ha hecho de mí un profeta, y me ha hecho bendecido donde quiera que esté; y me ha ordenado la oración y la caridad mientras viva, y que sea bondadoso con mi madre; y no me ha hecho arrogante ni falto de compasión. ¡Y la paz fue conmigo el día en que nací, y será conmigo el día en que muera, y el día en que sea devuelto nuevamente a la vida!” (Corán 19:30-33)


3. Dio vida a un pájaro de barro:

Dios menciona en el Corán un milagro con el que no ha agraciado a nadie excepto a Jesús, un milagro similar a la propia creación de Adán. Nadie puede discutir la grandiosidad de este milagro. Dios menciona en el Corán que Jesús dice: “Os traigo un mensaje de vuestro Sustentador. Os modelaré con barro la forma de un pájaro y luego soplaré en él, para que se convierta así en un pájaro con vida, con el permiso de Dios…” (Corán 3:49) Este milagro no se encuentra en el Nuevo Testamento, pero sí se encuentra en el evangelio “apócrifo” llamado el “Evangelio de la infancia” atribuido a Tomás: “Cuando este muchacho, Jesús, tenía cinco años, jugaba cerca de un arroyo rápidamente… convirtió la arcilla en doce gorriones… Jesús sólo aplaudió sus manos y gritó a los gorriones: “vuelen lejos”. Y los gorriones se fueron volando lejos ruidosamente”. (Evangelio de la infancia de Tomas: 2)


4. Sanando al ciego y al leproso:

Igual al Nuevo Testamento, el Sagrado Corán menciona también a Jesús sanando a los ciegos y leprosos: “… y sanaré al ciego y al leproso, y resucitaré a los muertos con el permiso de Dios…” (Corán 3:49) Los judíos, durante el tiempo de Jesús tenían conocimientos avanzados en medicina y estaban muy orgullosos de sus logros. Por esta razón, milagros de esta naturaleza fueron dados por Dios a Jesús, para que los judíos comprendieran que su poder provenía de una fuerza que estaba por encima del mundo natural.


5. Resucitar a un muerto:

“…y resucitaré a los muertos con el permiso de Dios”. (Corán 3:49) Éste, como la creación del pájaro, era un milagro de naturaleza incomparable, mismo que debió exhortar a los judíos a creer en el don profético de Jesús. En el Nuevo Testamento, leemos tres casos donde Jesús devolvió la vida a los muertos con el permiso de Dios: la hija de Jairo (Mateo 9:18, 23; Marcos 5:22, 35; Lucas 8:40, 49), el hijo de la viuda de Nain (Lucas 7:11), y Lázaro (Juan 11:43).


6. Las provisiones de hoy y mañana:

A Jesús se le dio el milagro de saber qué habían comido las personas, así como lo que tenían en reserva para los próximos días. Dios dice en el Corán: “…les informaré lo que coméis y lo que almacenáis en vuestras casas. En todo esto hay, ciertamente, un mensaje para vosotros, si sois creyentes”. (Corán 3:49)

7. Una demostración de la verdad:

De manera similar a otros profetas, Jesús realizó estos milagros para convencer a los escépticos de su veracidad, no para demostrar su divinidad. El Corán dice: “Ciertamente, es una señal para vosotros, si sois creyentes”. (Corán 3:49) Estos milagros sólo se realizaron por la voluntad de Dios, Quien los tenía decretados, ellos nunca podrían haber existido sino por la obra de Dios. Dios declara esto explícitamente en el Corán, diciendo: “…por el permiso de Dios.” (Corán 3:49; 5:10) Aunque los musulmanes no pueden confirmarlo, la Biblia, a través de ciertas narraciones, dice que Jesús en ocasiones no pudo realizar milagros. Una vez cuando Jesús intentó sanar a un hombre ciego, éste no se sanó después del primer intento, y Jesús tuvo que realizar un segundo intento (Marcos 8: 22-26).

En otro caso: “Él no podría hacer ningún milagro, excepto la imposición de sus manos en unas personas enfermas, y así los sanaba”. (Marcos 6:5) Queda claro que los milagros provinieron de Dios y no de la voluntad de los profetas. Estos tuvieron lugar por la voluntad de Dios, un hecho que se mencionó también explícitamente en la Biblia: “Un hombre llegó a ustedes enviado por Dios, con milagros y maravillas y señales que Dios realizó a través de él”. (Hechos 2:22)