domingo, 12 de diciembre de 2010

Idris Tawfiq, sacerdote católico, Reino Unido

Un sacerdote católico británico acepta el Islam luego de leer el Corán y relacionarse con los musulmanes.
Por Manal Abdulaziz (de The Egyptian Gazette)Publicado 01 Jun 2009 - Última modificación 01 Jun 2009
“Encontrarás que los peores enemigos de los creyentes son los judíos y los idólatras, y los más allegados a ellos en afecto son quienes dicen: Somos cristianos. Esto es porque entre ellos hay sacerdotes y monjes [sabios y desapegados], y por que no son soberbios. Y cuando oyen lo que le ha sido revelado al Mensajero, ves que sus ojos se inundan de lágrimas porque reconocen la Verdad. Dicen: ¡Señor nuestro! Creemos, cuéntanos, pues, entre quienes son testigos [de la Verdad]”. (Sura Al-Maida 5:82-83)
Esto fue lo que le pasó al antiguo sacerdote católico británico Idris Tawfiq, al recitar el libro sagrado del Islam, el Corán, a sus estudiantes en un colegio en el Reino Unido. Y este fue uno de los pasos importantes en su viaje de conversión al Islam.
Durante una conferencia que dio en el Consejo Británico en El Cairo, Tawfiq dejó en claro que él no tiene remordimientos acerca de su pasado y lo que él guarda acerca de lo que los cristianos hacen y su vida en el Vaticano por cinco años.
“Yo disfruté siendo sacerdote, ayudando a la gente por algunos años. Sin embargo, en mi interior no estaba feliz y sentía que había algo que no estaba bien. Afortunadamente, y es la voluntad de Dios, algunos eventos y coincidencias en mi vida me llevaron al Islam”, le dijo a un auditorio lleno en el Consejo Británico.
Una segunda importante coincidencia para Tawfiq fue su decisión de renunciar a su trabajo en el Vaticano, un paso seguido por hacer un viaje Egipto.
“Yo solía pensar acerca de Egipto como un país de pirámides, camellos, arena y árboles de palma. De hecho, tomé un vuelo charter a Hurghada.
Sorprendido de encontrarlo similar a algunas playas europeas, tomé el primer bus al Cairo donde pasé la más maravillosa semana de mi vida.
Esta fue mi primera introducción a los musulmanes y al Islam. Yo note qué tan gentiles, dulces y a la vez fuertes personas son los egipcios.
Como todos los ingleses, mi conocimiento acerca de los musulmanes en ese tiempo no excedía lo que oía en la televisión acerca de los bombarderos y combatientes suicidas, lo que daba la impresión de que el Islam era una religión de problemas. Sin embargo, al llegar al Cairo descubrí qué religión tan bella es. Gente muy simple vendiendo bienes en las calles, abandonaban su comercio y dirigían su rostro a Allah y oraban en el momento en que oían el llamado a la oración desde la mezquita. Ellos tienen una fuerte fe en la presencia y en la voluntad de Allah. Oran, ayunan, ayudan a los necesitados y sueñan con tener un viaje a La Meca, con la esperanza de vivir en el Paraíso en el más allá”, dijo él.
“A mi regreso reanudé mi antiguo trabajo de enseñar religión. La única materia obligatoria en la educación británica es Estudios Religiosos. Yo estaba enseñando acerca del cristianismo, el Islam, el judaísmo, el budismo y otras religiones. Por lo tanto, todos los días tenía que leer acerca de estas religiones para ser capaz de enseñar mi lecciones a los estudiantes, muchos de los cuales eran refugiados musulmanes árabes. En otras palabras, enseñar acerca del Islam me enseñó muchas cosas.
A diferencia de muchos adolescentes problemáticos, estos estudiantes establecían un buen ejemplo de lo que un musulmán podía ser. Ellos eran decentes y amables. Entonces, una amistad se desarrolló entre nosotros y ellos preguntaron si ellos podían usar mi salón de clases para oraciones durante el mes de ayuno de Ramadán.
Afortunadamente, mi salón era el único con una alfombra. Entonces yo me acostumbré a sentarme atrás, observándolos orar por un mes. Yo buscaba alentarlos ayunando durante Ramadán con ellos, aunque yo aún no era musulmán.
Una vez, mientras estaba recitando una traducción del Sagrado Corán en clase, llegué a este verso:
“Y cuando oyen lo que le ha sido revelado al Mensajero ves que sus ojos se inundan de lágrimas porque reconocen la Verdad”.
Para mi sorpresa, sentí las lágrimas llenando mis ojos y traté fuertemente de esconderlo de los estudiantes”.
El evento que sacudió la tierra
Un momento decisivo en su vida, sin embargo, vino tras los ataques terroristas en los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001.
“El día siguiente, yo estaba tomando en tren subterráneo y note qué tan asustada estaba la gente. También estaba asustado de la repetición de tales actos en Inglaterra. En ese tiempo, la gente occidental empezó a temer a esta religión que ellos culpaban de terrorismo.
Sin embargo, mi experiencia previa con los musulmanes me llevó a una dirección diferente. Yo empecé a preguntarme: ¿Por qué el Islam? ¿Por qué culpamos al Islam como una religión por las acciones de terroristas que resultan ser musulmanes, cuando nadie acusó al cristianismo de terrorismo cuando algunos cristianos han actuado en la misma forma?
Un día me dirigí a la Mezquita más grande en Londres para oír más acerca de esta religión. Al llegar a la Mezquita Central de Londres, allí estaba Yusuf Islam, el antiguo cantante de pop, sentando en un círculo hablando a algunas personas acerca del Islam. Luego de un momento, yo me encontré a mí mismo preguntándole a él: ‘¿Qué hace uno, de hecho, para convertirse en musulmán?’
Él me contestó que un musulmán debe creer en un Dios, orar cinco veces al día y hacer el ayuno durante Ramadán. Yo lo interrumpí diciendo que creía en todo esto y que incluso había hecho el ayuno durante Ramadán. Entonces él preguntó: ‘¿Qué estás esperando? ¿Qué te está reteniendo?’ Yo dije: ‘No, yo no intento convertirme’.
En ese momento la llamada a la oración fue hecha y todos se alistaron y se pararon en línea para orar.
Yo me senté atrás, y lloré y lloré. Luego me dije a mí mismo: ‘¿A quién estoy tratando de engañar?’
Luego de que ellos terminaron sus oraciones, me dirigí hacia Yusuf Islam, pidiéndole que me enseñara las palabras por las que yo anunciaba mi conversión.
Luego de explicarme sus significados en Inglés, yo recité después de él en árabe que no hay Dios sino Allah y que Muhammad es el Mensajero de Allah”, recordó Tawfiq, reteniendo sus lágrimas.
‘Jardines del Islam’
De esta forma su vida ha tomado un curso diferente. Viviendo en Egipto, Tawfiq escribió un libro acerca de los principios del Islam.
Explicando por qué escribió su libro Jardines de Deleite: una Simple Introducción al Islam, Tawfiq resaltó que todos están diciendo que el Islam no es una religión de terrorismo y no es una religión de odio, pero nadie trata de explicar qué es lo que sí es.
“Entonces decidí escribir este libro para dar a los no musulmanes una idea acerca de los principios básicos del Islam. Traté de decirle a la gente lo hermoso que es el Islam, que el Islam tiene los más extraordinarios tesoros, siendo el más importante que los musulmanes se aman los unos a los otros. El Profeta dice: ‘Incluso una sonrisa a tu hermano es una caridad’”.
Tawfiq le dijo a The Gazette que él está trabajando en un libro acerca del Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, el cual piensa que será diferente de los muchos libros ya escritos acerca de él.
Él piensa que la “mejor y más rápida forma” de presentarle al mundo la verdadera imagen del Islam, es establecer un buen ejemplo en la vida real.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Unión Comunidades Islámicas de Espana defiende que "Islam es paz" y llama a convivencia


Madrid,11/09/2010, islamedia
Comunicado de prensa
Campaña “ISLAM es PAZ”
(11-09-2010 a 21-09-2010, Día Internacional de la Paz)
De un tiempo a esta parte asistimos a la intensificación de los mensajes manipuladores que crean opinión adversa y desinformación sobre el Islam, los musulmanes y sus instituciones, queriendo utilizar en su provecho las fobias sembradas y recoger ese temor, incluso convertido en hostilidad, en su beneficio, ya sea electoralista o para aglutinar sobre sí feligresía de algún tipo.
Desde la Organización de las Naciones Unidas se llama, año tras año, a luchar contra la difamación de las religiones, de sus creyentes y de sus instituciones religiosas, y sería deseable que obraran en consecuencia los diferentes actores sociales en cada Estado, creando una cultura de paz y diálogo hermanado. Asimismo la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que el 21 de septiembre de cada año se observara un “día de cese el fuego y de no violencia en todo el mundo” e invitó a todos los Estados Miembros, a las organizaciones y a todas las personas a conmemorar ese día, entre otras cosas mediante la educación y la sensibilización del público.

La Unión de Comunidades Islámicas de España emprende la presente campaña que comienza hoy, fecha tristemente conocida por la violencia criminal de unos pocos, para llamar a todos los hombres y mujeres de bien de todo credo a la paz y hermandad del género humano, a la convivencia pacífica y colaboradora de forma constructiva para un futuro mejor para todos trabajando en aras al progreso fructífero en clima de paz, necesario para ello; culminando esta campaña el día 21 de septiembre, “Día Internacional de la Paz”, debiendo comprender toda la sociedad que, pese a lo que se difame a la religión islámica por unos y otros, el Islam es Paz.
Todos los esfuerzos de los sectores religiosos islámicos son tendentes a la resolución pacífica y dialogada de los conflictos, a establecer climas sociales de concordia como base necesaria para el progreso económico, social, cultural, espiritual, y de todo orden en una sociedad civilizada.
Desde la Unión exhortamos a todos a colaborar en el mutuo entendimiento, trabajando también el mutuo conocimiento, con el acercamiento necesario, para hacer llegar a todos el mensaje de Paz del Islam y construir entre todos un mundo mejor y en Paz.

La Unión de Comunidades Islámicas de España
Madrid, a 11/09/2010.

martes, 8 de junio de 2010

Las buenas palabras

Fuente : http://www.rasoulallah.net/v2/document.aspx?lang=es&doc=9324
Algunas personas, incluso aunque su conciencia les dicte que deben perdonar a alguien que les ha causado algún mal o hablar con amabilidad a quien se ha dirigido a ellos en un tono poco amable, prefieren no hacerlo y responder al insulto con uno mayor. Según esta forma de pensar tan equivocada, ostentar un tono de irritación, ridiculizar a otra persona con palabras arrogantes e insultos y responder con insolencia y falta de respeto es un signo de superioridad.
Ni qué decir tiene que estas ideas son del todo contrarias al Corán. En él, Dios nos pone los siguientes ejemplos de la bendición que supone hablar con amabilidad y cómo resulta siempre beneficioso para los seres humanos:
¿No ves cómo Dios propone la parábola de una palabra buena? [Es] como un árbol bueno, firmemente enraizado, [que extiende] sus ramas hacia el cielo, y que da sus frutos en cada estación con la venia de su Sustentador. Y [así es como] Dios propone parábolas a los hombres, para que reflexionen [sobre la verdad]. Y la parábola de una palabra mala es un árbol malo, arrancado [de sus raíces] sobre el suelo, totalmente incapaz de resistir. [Así,] Dios da firmeza a quienes han llegado a creer por medio de la palabra de firmeza inquebrantable en esta vida y en la Otra; pero deja que se extravíen los malhechores: pues Dios hace lo que quiere. (Sura Abraham 14: 24-27)
Como podemos inferir de esta aleya, una persona que utiliza palabras edificantes y vive según ellas, hallará una gran belleza y dones incomparables en este mundo y en el que está por llegar. Por otro lado, una persona que usa palabras poco adecuadas y vive según las mismas, camina sobre una oscura carretera que le conducirá al Infierno.
Un creyente se dirige con palabras correctas y sabias a todo el que se encuentra en el transcurso del día. Dondequiera que esté, habla de la religión de Dios, da consejos que provienen del Corán, pronuncia palabras que recuerdan a Dios y el buen carácter del Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, y habla a los demás con respeto. Para animar a sus amigos, elogia sus buenas cualidades que son las que nos enseña el Corán y la Sunna y conversa de modo que ayude a los demás a pasar el día de forma más alegre y animada. Podemos comparar este comportamiento que muestran los creyentes con el buen árbol frutal de la aleya anterior.
Sin embargo, algunos prefieren no destacar las buenas cualidades de otros, sino humillarles exponiendo sus errores y defectos. Como ya hemos señalado, en las aleyas del sura Abraham, nuestro Señor nos previene sobre este modo de actuar y compara el lenguaje utilizado con un árbol malo que no da fruto. Así como una mala palabra destruye una buena relación, también enfría el entusiasmo de la otra parte y es causa de pena y remordimiento.
Por otro lado, cuando un creyente habla con alguien dándole un consejo sobre cómo remediar sus defectos o señalando sus errores, tendrá cuidado en elegir las mejores palabras. Al hacerlo así, cumplirá el siguiente mandato de Dios:
Y di a Mis siervos que hablen [a esos que no comparten sus creencias] con suma amabilidad: ciertamente, Satán está siempre dispuesto a sembrar la discordia entre los hombres – pues, ¡en verdad, Satán es enemigo declarado del hombre! (Sura El viaje nocturno 17: 53)
Tal y como dice Dios en esta aleya, el demonio intenta que no nos digamos cosas buenas unos a otros y, de este modo, hacer que nos enemistemos. Cuando se dice algo negativo, el demonio intenta, inmediatamente, introducir sospechas para entrometerse y enemistar a las dos partes. Una persona que se siente incómoda porque se han dirigido a ella de modo desagradable se verá influenciada por las insinuaciones que el diablo le hace y responderá a la otra del mismo modo. Esto dañará o incluso destruirá su amistad. Sin embargo, una palabra positiva evitará el peligro de que Satán nos induzca a error. Por este motivo, los creyentes intentan hablarse del modo más positivo posible para que el demonio no tenga ni la ocasión ni la oportunidad de interferir entre ellos. Tal actitud será el modo de estrechar sus lazos de amistad. Nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, ha ordenado que los creyentes mantengan siempre una conducta elevada y que hablen elogiando a los demás.
"No os envidiéis, no os odiéis, no os deis la espalda y no os vendáis barato unos a otros, sino sed, oh siervos de Dios, hermanos.” (Muslim)
"Saludar a una persona es un acto de caridad. Actuar justamente es caridad. Una Buena palabra es caridad." (Bukhari y Muslim)
"No hay nada que pese más en la balanza que el buen carácter." (Imam Ahmad y Abu Dawud

miércoles, 24 de febrero de 2010

La tolerancia del Profeta hacia otras religiones (parte 1 de 2): Para cada cual su propia religión


Fuente: http://www.islamreligion.com/es/articles/207/
Descripción: Muchos creen equivocadamente que el Islam no tolera la existencia de otras religiones presentes en el mundo. Este artículo discute algunos de los fundamentos que el mismo Profeta Muhammad estableció al tratar con personas de otras religiones, con unos ejemplos prácticos del tiempo en el que vivió. Parte 1: Ejemplos de tolerancia religiosa hacia personas de otras religiones encontradas en la constitución que el Profeta estableció en Medina.
Por M. Abdulsalam (© 2010 IslamReligion.com)

El trato del Profeta, que Dios exalte su mención, hacia otras religiones puede ser mejor descrito en el verso del Corán que dice:

“Vosotros tenéis vuestra religión, y yo tengo la mía”.
La península de Arabia, durante el tiempo del Profeta, era una región en la que varias religiones estaban presentes. Allí había cristianos, judíos, zoroastrianos, politeístas, y otros no afiliados a ninguna religión. Cuando uno mira la vida del Profeta, puede tomar muchos ejemplos que representan el alto nivel de tolerancia hacia la gente de otras religiones.

Con el fin de entender y juzgar esta tolerancia, uno debe mirar el periodo en el que el Islam era un estado formal, con las leyes específicas establecidas por el Profeta de acuerdo con los principios de la religión. Aunque se pueden observar muchos ejemplos de tolerancia mostrados por el Profeta en los 13 años de su permanencia en La Meca, uno puede equivocadamente pensar que esto sólo se debía a que buscaba elevar el perfil de los musulmanes y el status social del Islam en general. Por esta razón, la discusión se limitará al periodo que tuvo inicio con la emigración del Profeta a Medina y, específicamente, una vez se estableció la constitución.

La Sahifah
El mejor ejemplo de tolerancia mostrado por el Profeta hacia otras religiones puede ser la constitución misma, llamada la ‘Sahifah’ por los primeros historiadores. Cuando el Profeta emigró hacia Medina, su papel como un simple líder religioso llegó a su fin; él era ahora el líder político de un estado, gobernado por medio de los preceptos del Islam, los cuales exigían que se establecieran leyes claras de gobierno para asegurar la armonía y la estabilidad en una sociedad que alguna vez había sido afligida por décadas de guerra; leyes que debían asegurar la coexistencia pacífica de los musulmanes, los judíos, los cristianos y los politeístas. Debido a esto, el Profeta estableció una ‘constitución’, misma que detalló las responsabilidades de todas las partes que residían en Medina, sus obligaciones para con cada una de las otras, y ciertas restricciones que se imponían a cada una. Todas las partes debían obedecer lo que allí se mencionaba, y cualquier violación de sus artículos sería considerada como un acto de traición.

Una Nación
El primer artículo de la constitución era que todos los habitantes de Medina, los musulmanes, así como aquellos que habían entrado en el pacto como los judíos, los cristianos, y los idólatras, eran “una nación”. Todos eran considerados miembros y ciudadanos de la sociedad de Medina, sin importar su religión, raza o ancestros. Las personas de otras religiones eran protegidas de cualquier daño de la misma forma que los musulmanes, como está establecido en otro artículo: “A los judíos que nos siguen les corresponde la ayuda y la equidad. Ellos no deben ser dañados ni auxiliados sus enemigos”. Previamente, cada tribu tenía alianzas y enemigos dentro y fuera de Medina. El Profeta reunió a estas tribus bajo un sistema de gobierno, el cual sostuvo los pactos de las alianzas en existencia con anterioridad entre aquellas tribus individuales. Todas las tribus tenían que actuar como un todo, sin importar las alianzas individuales. Cualquier ataque sobre otra religión u otra tribu era considerado un ataque sobre el estado y sobre los musulmanes también.

Las vidas de los practicantes de otras religiones en la sociedad musulmana también recibían estatus de protegidas. El Profeta dijo:

“Quienquiera que mate a una persona que tenga una tregua con los musulmanes nunca olerá la fragancia del Paraíso”. (Sahih Muslim)

Dado que la ventaja estaba de parte de los musulmanes, el Profeta estrictamente advirtió en contra de cualquier maltrato hacia personas de otras religiones. Él dijo:

“¡Cuidado! Quienquiera que sea cruel y duro con una minoría no musulmana o quien restrinja sus derechos o le cargue con algo mayor a lo que ellos puedan soportar, o quienquiera que tome cualquier cosa para él en contra de su libre voluntad, yo (el Profeta Muhammad) me quejaré en contra de esa persona en el Día del Juicio”. (Abu Dawud)

A cada cual su propia religión
En otro artículo, la constitución establece: “Los judíos tienen su religión y los musulmanes tienen la suya”. En esto, está claro que nada, excepto la tolerancia, sería tolerado; y que, aunque todos eran miembros de la misma sociedad, cada cual tenía su religión separada que no podía ser violada. A cada cual le era permitido practicar sus creencias con libertad, sin ningún impedimento, y no se toleraría ningún acto de provocación.

Hay muchos otros artículos de esta constitución que pueden ser discutidos, pero el énfasis será puesto en un artículo que establece: “Si alguna disputa o controversia que pueda causar problema llegare a surgir, ésta debe ser referida a Dios y a su Mensajero”. Esta cláusula sostenía que todos los habitantes de un Estado deben reconocer un nivel superior de autoridad y en aquellos asuntos que involucraban varias tribus y religiones, la justicia no podían ser tomada por líderes individuales; en lugar de eso, ésta debía ser arbitrada por un líder del estado en persona o sus representantes designados. Estaba permitido, sin embargo, para las tribus individuales que no eran musulmanas, referirse a sus propias escrituras religiosas y a sus hombres instruidos con relación a sus propios asuntos. Aunque podían, si así optaban por hacerlo, pedirle al Profeta que juzgara entre ellos sus asuntos. Dios dice en el Corán:

“Prestan oídos a la mentira y comen vorazmente de lo ilícito. Y si se presentan ante ti [para que juzgues entre ellos], hazlo o no intervengas [si no quieres]. Si no intervienes, no podrán perjudicarte en absoluto; y si juzgas entre ellos, hazlo con equidad. Dios ama a los justos”. (Corán 5:42)

Aquí vemos que el Profeta le permitía a cada religión juzgar sobre sus propios asuntos, de acuerdo con sus propias escrituras, siempre y cuando ello no estuviera en oposición con los artículos de la constitución, un pacto que tomó en cuenta el mayor beneficio de la coexistencia pacífica de la sociedad.

La tolerancia del Profeta hacia otras religiones (parte 2 de 2): La autonomía religiosa y la política



Hay muchos otros ejemplos durante el tiempo de vida del Profeta, que Dios exalte su mención, además de la Sahifah, que demuestran prácticamente la tolerancia que el Islam muestra hacia las otras religiones.

Libertad de reunión y autonomía religiosa
Dado el consentimiento por parte de la constitución, los judíos tuvieron la completa libertad de practicar su religión. Los judíos en Medina en el tiempo del Profeta tuvieron su propia escuela de aprendizaje, llamada Bait-ul-Midras, en la que ellos solían recitar la Tora, hacer actos de adoración y educarse a ellos mismos.

El Profeta enfatizó en muchas cartas a sus emisarios que las instituciones no podían ser maltratadas. He aquí una carta dirigida a su emisario ante los líderes de Santa Catalina en el Monte Sinaí, quienes buscaban la protección de los musulmanes:

“Este es un mensaje de Muhammad ibn Abdullah, como un pacto con aquellos que adoptan el cristianismo, cercanos o lejanos, nosotros estamos con ellos. En verdad, yo, los servidores, los asistentes y mis seguidores los defienden, debido a que los cristianos son mis ciudadanos. ¡Y por Dios!, yo estoy en contra de cualquier cosa que no los complazca a ellos. Ninguna imposición debe haber sobre ellos. Ni tampoco sus jueces deben ser removidos de sus puestos ni sus monjes de sus monasterios. Nadie debe destruir una casa de culto, ni dañarla, ni llevarse nada de ella para las casas musulmanas. Si alguien toma algo de esto, él dañará el pacto de Dios y desobedecerá a Su Profeta. En verdad, ellos son mis aliados y tienen mi apoyo seguro contra todos aquellos con los que ellos se enemisten. Nadie debe obligarlos a viajar u obligarlos a luchar. Los musulmanes deben luchar junto a ellos. Una mujer cristiana no puede ser casada con un musulmán sin que ella dé su consentimiento. A ella no se le debe impedir visitar su iglesia para orar. Sus iglesias son declaradas bajo protección. A ellos no se les deben impedir repararlas ni dejar de observar lo sagrado de sus pactos. Nadie de la nación (los musulmanes) debe desobedecer el pacto hasta el Ultimo Día (el fin del mundo)”.

Como uno puede ver, esta carta consistía de varias cláusulas que cubrían todos los aspectos importantes de los derechos humanos, incluyendo temas como la protección de las minorías que vivían bajo el mandato islámico, la libertad de culto y movimiento, la libertad de nombramiento de sus propios jueces, y de tener y mantener su propiedad, la exención del servicio militar, y el derecho a la protección en la guerra.

En otra ocasión, el Profeta recibió una delegación de sesenta cristianos de la región de Nayrán, en ese entonces una parte de Yemen, en su mezquita. Cuando llegó el momento de su oración, ellos miraron hacia el este y oraron. El Profeta ordenó que se los dejara tranquilos y que no fueran interrumpidos.

Política
También hay ejemplos en la vida del Profeta en los cuales él cooperó con la gente de otras religiones en la arena política. Seleccionó a un no musulmán, Amr ibn Umaiyah-ad-Damri, como embajador para ser enviado ante Negus, el Rey de Etiopía.

Estos son sólo algunos ejemplos de la tolerancia del Profeta hacia otras religiones. El Islam reconoce que hay pluralidad de regiones en esta tierra, y le da el derecho a los individuos a escoger el camino que ellos crean que sea verdadero. La religión no deber ser, y nunca lo fue, obligatoria para un individuo en contra de su propia voluntad; y estos ejemplos de la vida del Profeta, que Dios exalte su mención, son un epítome del versículo del Corán que promueve la tolerancia religiosa y establece la guía para la interacción de los musulmanes con las personas de otras religiones. Dios dice:

“No está permitido forzar a nadie a creer”. (Corán 2:256)

miércoles, 3 de febrero de 2010

El Concepto de Libertad en el islam

Fuente :www.islamenlinea.com
Tanto como concepto o como valor, la libertad ha sido negada por multitud de personas, grupos y naciones. Muy a menudo ha sido objeto de abusos y malas interpretaciones. La realidad es que el hombre no puede ser libre en et sentido absoluto de la palabra, en ninguna sociedad humana. Deben existir ciertas limitaciones para que la sociedad funcione ordenadamente.
Aparte de esta idea general, el Islam proclama la libertad, la valora y la garantiza tanto para el musulmán como para el no musulman. El concepto islámico de la libertad se aplica a todas las actividades voluntarias del hombre en todas las andaduras de la vida. Ya se ha declarado que todo hombre nace libre con arreglo a Ia "fitra", o un estado natural puro. Esto significa que el hombre ha nacido libre del sometimiento, del pecado de la inferioridad heredada y las trabas atávicas. Su derecho a la libertad es sagrado, en tanto no infrija deliberadamente la ley de Dio o profane los derechos de los demás.

Uno de los principales objetivos, del Islam es el de liberar a la mente de supersticiones e incertidumbres, al alma del pecado y la corrupción, a la conciencia de la opresión y el temor, e incluso al cuerpo del desorden y la degeneración.
El proceder que el Islam ha impuesto al hombre para conseguir esta meta incluye esfuerzos intelectuales profundos, observancias espirituales constantes, prinscipios morales vinculantes, e incluso normas alimenticias. Cuando el hombre sigue este proceder religiosamente, no puede dejar de alcanzar su última meta de libertad y emancipación.
La cuestión de la libertad en cuanto a la creencia, la adoración, y la conciencia reviste también extrema importancia en el Islam. Todo hombre tiene derecho a ejercer su libertad de creencia, conciencia y adoración. En las palabras del Corán, Dios dice: Nada de imposición en cuanto a religión, porque ya se ha ducida- px41 do la verdad del error. Quien reniegue del seductor y crea en Dios, se habrá aferrado a la verdad inquebrantable, porque Dios es omnioyente, sapientísimo (Corán, 2:250)

El Islam asume esta actitud porque la religión depende de la fe, de la voluntad y del compromiso. Todo ello carecería de sentido si fuera impuesto por la fuerza. Además, el Islam presenta la Verdad de Dios en forma de oportunidad y deja al hombre la elección de decidir su propio proceder. El Corán dice: la Verdad dimana de vuestro Señor; así pués, quien quiera que crea, y quien no quiera que no crea (Corán, 18:29)

El concepto islámico de la libertad constituye un artículo de fe, un mandato solemne del Creador Supremo. Se basa en los principios fundamentales siguientes: Primero, la conciencia del hombre sólo se halla sujeta a Dios, ante Quien todo hombre es directamente responsable. Segundo, todo ser humano es personalmente responsable de sus obras y sólo él tiene derecho a recoger los frutos de su trabajo. Tercero, Dios ha delegado en el hombre la responsabilidad de decidir por sí mismo. Cuarto, el hombre recibe guía espiritual suficiente y cuenta con cualidades racionales que le permitan tomar opciones responsables y firmes. Ese es el fundamento del concepto islámico de la libertad y ese es el valor de la libertad en el Islam. Constituye un derecho natural del hombre, un privilegio espiritual, una prerrogativa moral y, sobre todo, un deber religioso. Dentro del marco de este concepto islámico de la libertad no queda sitio para las persecuciones religiosas, los conflictos de clases o los prejuicios raciales. El derecho individual a la libertad es tan sagrado como su derecho a la vida; la libertad equivale la propia vida.

martes, 2 de febrero de 2010

Libertad Religiosa en el islam

Las personas son libres en sus religiones y creencias, según lo previsto por la Ley Islámica, que no ve tutela sobre la mente de las personas o sobre sus creencias, como ninguna coacción en la religión. Dios Todopoderoso Dijo: “No hay coacción en la práctica de Adoración, pues ha quedado claro cuál es la buena dirección y cual el extravío…” Sura Al Baqarah (de la Vaca): 256. Él no acepta la coacción al no creyente; las bases de fe e incredulidad es la plena libertad humana sin tutela ni coacción, y basada en la elección; la responsabilidad estará frente al Señor en el Día de la Resurrección.

Los musulmanes han coexistido bajo las Leyes de la civilización Islámica, la cual se ha extendido a través de vastos territorios; ha continuado varios siglos de civilización y están bajo su bandera muchas partes del país en el mundo de la civilización, culturas y religiones.

Los musulmanes no niegan otras religiones ni otras culturas, sino que coexisten con ellas con gran respeto y afecto, en el marco del Islam; esto ha sido demostrado por científicos de la campaña de Francia en el libro “La descripción de Egipto”.

Muhammad (la paz sea con él) fue políticamente astuto y otorgó la libertad de practicar los ritos religiosos a pueblos que estuvieron bajo su control, y dejó que ellos manejaran sus asuntos bajo sus propias Leyes, pero en el marco del sistema Islámico; los Califas se acercaron a su camino; y tal vez la religión Islámica tuvo el éxito rápidamente debido a su sabia moderación y no debido a la fuerza de las armas, y también debido a los derechos humanos en los cuales los musulmanes se basaban (antes de las Naciones Unidas), y los aplicaban en la vida cotidiana, no como las Naciones Unidas que los aplican sólo en textos.

Yahya Bin Adam dijo en el libro “Kheraj” que cuando la vida del Califa Omar estaba finalizando, él confió en los no musulmanes para cuidar de ellos, llevar a cabo sus acuerdos y defenderlos y no pedirles trabajo excesivo.

En el libro “La libertad de los no musulmanes en el Islam”, de A. S. Terton, el patriarca Ishoyabah, quien asumió el cargo entre los años 647 y 657 después de la Hégira (calendario Islámico), escribió: “Los árabes a quienes el Señor les permitió controlar el mundo, como ustedes saben no son los enemigos del cristianismo, sino que alaban nuestra religión, y son venerados santos y sacerdotes y extienden la mando para ayudar a iglesias y monasterios.”

De acuerdo con el conde Henri de Christie en su libro “Pensamientos del Islam”: “Ninguna civilización ha preservado los derechos humanos como el Islam; el Islam ha hecho la santidad de la vida humana mucho más santa que todo lo sagrado, y considera el abuso de asesinato como el abuso a todas las personas.” Dios Dijo: “…quien matara a alguien, sin ser a cambio de otro o por haber corrompido la tierra, sería como haber matado a la humanidad entera…” Sura Al Maidah (de la Mesa Servida): 32.

Abdullah Bin Omar dijo: “Vi al Mensajero de Allah (la paz sea con él) dando vueltas alrededor de la Kaaba y diciendo: ‘¡Qué buena eres tú y tu aroma! ¡Qué grandiosa eres tú y tu santidad!, juro por Quien tiene el alma de Muhammad en Su mano que la santidad del creyente es más grande que tu santidad (Kaaba), por Dios, su riqueza, y sangre, y creemos en él que es el bien’.” Sunan Ibn Majah 2, página 1297.

Fue dicho por el Profeta (la paz sea con él) durante la peregrinación de despedida: “Su sangre y su propiedad está prohibida para usted, como está prohibido el día de hoy, en este mes, en este país; y aplicad esta prohibición para la sangre de los no musulmanes injustamente.”

La civilización Islámica en la historia, como los Abasíes y los Otomanos, y la civilización de Andalucía en Córdoba, mostró al mundo que los musulmanes eran capaces de coexistir con otras culturas, y que ambas culturas y otras religiones pueden encontrar su lugar en la vida diaria, y este es un hecho de nuestra historia.

Pero en este siglo, en el que el oeste lidera al mundo, no ha podido tener éxito, no prueba al mundo su habilidad de respetar las otras culturas, conceptos, y religiones. Nos gusta el real ejemplo de Córdoba, donde actualmente existe una cultura, mientras que en ese lugar existieron en el pasado minorías musulmanas.

Finalmente mencionaremos la historia de la carta enviada por el Rey George II de Inglaterra y Noruega, 418 a 422 después de la Hégira, al Califa Hisham III.

El Rey George II, Rey de Inglaterra, envió a la hija de su hermano, la princesa Dobant y el jefe de su oficina de expedición, y dieciocho princesas y nobles, a Sevilla, cuando los musulmanes dominaban Andalucía, para estudiar el sistema del Estado, gobernanza y ética, y toda la disciplina de las mujeres musulmanas. Él envió un mensaje con ella, que decía:

“Del Rey George II, de Inglaterra y Gales, Suecia y Noruega, al Califa, Rey musulmán en el Reino de Andalucía, su Majestad Hisham III:
Luego de la veneración y reverencia, nosotros le informamos que hemos escuchado sobre el gran progreso que tienen los institutos de ciencia e industria en su país, y que disfrutan plena abundancia.
Por este motivo, deseamos que nuestros hijos aprendan tales virtudes, lo que sería un buen comienzo en seguir su ejemplo en busca de esparcir la luz del conocimiento en nuestro país, el cual está rodeado por la ignorancia.
Para realizar un buen comienzo en nuestra relación, enviamos a la hija de nuestro hermano, la Princesa Dobant encabezando la delegación de las hijas de los nobles del trono Británico, para tener el honor de suplicar su bondad, de modo que ella y sus compañeros sean objeto de la atención de su Alteza.
La Princesa ha sido enviada con un pequeño y modesto regalo a su majestad, le ruego que lo acepte con veneración y sincero amor.
Su humilde servidor, Rey George II de Inglaterra.”
Respuesta del Califa Andaluz Hisham III:
“En el nombre de Dios, el Misericordioso. Alabado sea Allah, oraciones y paz sean sobre Su Profeta el dueño de los Mensajeros:

Al Rey de Inglaterra, Suecia y Noruega, estamos de acuerdo con su petición después de consultar a los correspondientes empleados, y por lo tanto le informamos que será invertido en la misión del tesoro de los musulmanes, lo que indica nuestro amor por su monarquía.
El regalo fue recibido con más placer, y le enviamos un regalo precioso realizado por el pueblo Andaluz, y esto tiene suficiente significado para demostrar amor y paz.
Califa del Mensajero de Allah en Andalucía, Hisham III.”
Fuente: “Libro de la memoria de Ibn Abd Al Barr”, Volumen 1.
Libro: “El elemento de la soberanía de los árabes en la Edad Media”, del historiador inglés Sir John Duanport.