miércoles, 24 de febrero de 2010

La tolerancia del Profeta hacia otras religiones (parte 1 de 2): Para cada cual su propia religión


Fuente: http://www.islamreligion.com/es/articles/207/
Descripción: Muchos creen equivocadamente que el Islam no tolera la existencia de otras religiones presentes en el mundo. Este artículo discute algunos de los fundamentos que el mismo Profeta Muhammad estableció al tratar con personas de otras religiones, con unos ejemplos prácticos del tiempo en el que vivió. Parte 1: Ejemplos de tolerancia religiosa hacia personas de otras religiones encontradas en la constitución que el Profeta estableció en Medina.
Por M. Abdulsalam (© 2010 IslamReligion.com)

El trato del Profeta, que Dios exalte su mención, hacia otras religiones puede ser mejor descrito en el verso del Corán que dice:

“Vosotros tenéis vuestra religión, y yo tengo la mía”.
La península de Arabia, durante el tiempo del Profeta, era una región en la que varias religiones estaban presentes. Allí había cristianos, judíos, zoroastrianos, politeístas, y otros no afiliados a ninguna religión. Cuando uno mira la vida del Profeta, puede tomar muchos ejemplos que representan el alto nivel de tolerancia hacia la gente de otras religiones.

Con el fin de entender y juzgar esta tolerancia, uno debe mirar el periodo en el que el Islam era un estado formal, con las leyes específicas establecidas por el Profeta de acuerdo con los principios de la religión. Aunque se pueden observar muchos ejemplos de tolerancia mostrados por el Profeta en los 13 años de su permanencia en La Meca, uno puede equivocadamente pensar que esto sólo se debía a que buscaba elevar el perfil de los musulmanes y el status social del Islam en general. Por esta razón, la discusión se limitará al periodo que tuvo inicio con la emigración del Profeta a Medina y, específicamente, una vez se estableció la constitución.

La Sahifah
El mejor ejemplo de tolerancia mostrado por el Profeta hacia otras religiones puede ser la constitución misma, llamada la ‘Sahifah’ por los primeros historiadores. Cuando el Profeta emigró hacia Medina, su papel como un simple líder religioso llegó a su fin; él era ahora el líder político de un estado, gobernado por medio de los preceptos del Islam, los cuales exigían que se establecieran leyes claras de gobierno para asegurar la armonía y la estabilidad en una sociedad que alguna vez había sido afligida por décadas de guerra; leyes que debían asegurar la coexistencia pacífica de los musulmanes, los judíos, los cristianos y los politeístas. Debido a esto, el Profeta estableció una ‘constitución’, misma que detalló las responsabilidades de todas las partes que residían en Medina, sus obligaciones para con cada una de las otras, y ciertas restricciones que se imponían a cada una. Todas las partes debían obedecer lo que allí se mencionaba, y cualquier violación de sus artículos sería considerada como un acto de traición.

Una Nación
El primer artículo de la constitución era que todos los habitantes de Medina, los musulmanes, así como aquellos que habían entrado en el pacto como los judíos, los cristianos, y los idólatras, eran “una nación”. Todos eran considerados miembros y ciudadanos de la sociedad de Medina, sin importar su religión, raza o ancestros. Las personas de otras religiones eran protegidas de cualquier daño de la misma forma que los musulmanes, como está establecido en otro artículo: “A los judíos que nos siguen les corresponde la ayuda y la equidad. Ellos no deben ser dañados ni auxiliados sus enemigos”. Previamente, cada tribu tenía alianzas y enemigos dentro y fuera de Medina. El Profeta reunió a estas tribus bajo un sistema de gobierno, el cual sostuvo los pactos de las alianzas en existencia con anterioridad entre aquellas tribus individuales. Todas las tribus tenían que actuar como un todo, sin importar las alianzas individuales. Cualquier ataque sobre otra religión u otra tribu era considerado un ataque sobre el estado y sobre los musulmanes también.

Las vidas de los practicantes de otras religiones en la sociedad musulmana también recibían estatus de protegidas. El Profeta dijo:

“Quienquiera que mate a una persona que tenga una tregua con los musulmanes nunca olerá la fragancia del Paraíso”. (Sahih Muslim)

Dado que la ventaja estaba de parte de los musulmanes, el Profeta estrictamente advirtió en contra de cualquier maltrato hacia personas de otras religiones. Él dijo:

“¡Cuidado! Quienquiera que sea cruel y duro con una minoría no musulmana o quien restrinja sus derechos o le cargue con algo mayor a lo que ellos puedan soportar, o quienquiera que tome cualquier cosa para él en contra de su libre voluntad, yo (el Profeta Muhammad) me quejaré en contra de esa persona en el Día del Juicio”. (Abu Dawud)

A cada cual su propia religión
En otro artículo, la constitución establece: “Los judíos tienen su religión y los musulmanes tienen la suya”. En esto, está claro que nada, excepto la tolerancia, sería tolerado; y que, aunque todos eran miembros de la misma sociedad, cada cual tenía su religión separada que no podía ser violada. A cada cual le era permitido practicar sus creencias con libertad, sin ningún impedimento, y no se toleraría ningún acto de provocación.

Hay muchos otros artículos de esta constitución que pueden ser discutidos, pero el énfasis será puesto en un artículo que establece: “Si alguna disputa o controversia que pueda causar problema llegare a surgir, ésta debe ser referida a Dios y a su Mensajero”. Esta cláusula sostenía que todos los habitantes de un Estado deben reconocer un nivel superior de autoridad y en aquellos asuntos que involucraban varias tribus y religiones, la justicia no podían ser tomada por líderes individuales; en lugar de eso, ésta debía ser arbitrada por un líder del estado en persona o sus representantes designados. Estaba permitido, sin embargo, para las tribus individuales que no eran musulmanas, referirse a sus propias escrituras religiosas y a sus hombres instruidos con relación a sus propios asuntos. Aunque podían, si así optaban por hacerlo, pedirle al Profeta que juzgara entre ellos sus asuntos. Dios dice en el Corán:

“Prestan oídos a la mentira y comen vorazmente de lo ilícito. Y si se presentan ante ti [para que juzgues entre ellos], hazlo o no intervengas [si no quieres]. Si no intervienes, no podrán perjudicarte en absoluto; y si juzgas entre ellos, hazlo con equidad. Dios ama a los justos”. (Corán 5:42)

Aquí vemos que el Profeta le permitía a cada religión juzgar sobre sus propios asuntos, de acuerdo con sus propias escrituras, siempre y cuando ello no estuviera en oposición con los artículos de la constitución, un pacto que tomó en cuenta el mayor beneficio de la coexistencia pacífica de la sociedad.

La tolerancia del Profeta hacia otras religiones (parte 2 de 2): La autonomía religiosa y la política



Hay muchos otros ejemplos durante el tiempo de vida del Profeta, que Dios exalte su mención, además de la Sahifah, que demuestran prácticamente la tolerancia que el Islam muestra hacia las otras religiones.

Libertad de reunión y autonomía religiosa
Dado el consentimiento por parte de la constitución, los judíos tuvieron la completa libertad de practicar su religión. Los judíos en Medina en el tiempo del Profeta tuvieron su propia escuela de aprendizaje, llamada Bait-ul-Midras, en la que ellos solían recitar la Tora, hacer actos de adoración y educarse a ellos mismos.

El Profeta enfatizó en muchas cartas a sus emisarios que las instituciones no podían ser maltratadas. He aquí una carta dirigida a su emisario ante los líderes de Santa Catalina en el Monte Sinaí, quienes buscaban la protección de los musulmanes:

“Este es un mensaje de Muhammad ibn Abdullah, como un pacto con aquellos que adoptan el cristianismo, cercanos o lejanos, nosotros estamos con ellos. En verdad, yo, los servidores, los asistentes y mis seguidores los defienden, debido a que los cristianos son mis ciudadanos. ¡Y por Dios!, yo estoy en contra de cualquier cosa que no los complazca a ellos. Ninguna imposición debe haber sobre ellos. Ni tampoco sus jueces deben ser removidos de sus puestos ni sus monjes de sus monasterios. Nadie debe destruir una casa de culto, ni dañarla, ni llevarse nada de ella para las casas musulmanas. Si alguien toma algo de esto, él dañará el pacto de Dios y desobedecerá a Su Profeta. En verdad, ellos son mis aliados y tienen mi apoyo seguro contra todos aquellos con los que ellos se enemisten. Nadie debe obligarlos a viajar u obligarlos a luchar. Los musulmanes deben luchar junto a ellos. Una mujer cristiana no puede ser casada con un musulmán sin que ella dé su consentimiento. A ella no se le debe impedir visitar su iglesia para orar. Sus iglesias son declaradas bajo protección. A ellos no se les deben impedir repararlas ni dejar de observar lo sagrado de sus pactos. Nadie de la nación (los musulmanes) debe desobedecer el pacto hasta el Ultimo Día (el fin del mundo)”.

Como uno puede ver, esta carta consistía de varias cláusulas que cubrían todos los aspectos importantes de los derechos humanos, incluyendo temas como la protección de las minorías que vivían bajo el mandato islámico, la libertad de culto y movimiento, la libertad de nombramiento de sus propios jueces, y de tener y mantener su propiedad, la exención del servicio militar, y el derecho a la protección en la guerra.

En otra ocasión, el Profeta recibió una delegación de sesenta cristianos de la región de Nayrán, en ese entonces una parte de Yemen, en su mezquita. Cuando llegó el momento de su oración, ellos miraron hacia el este y oraron. El Profeta ordenó que se los dejara tranquilos y que no fueran interrumpidos.

Política
También hay ejemplos en la vida del Profeta en los cuales él cooperó con la gente de otras religiones en la arena política. Seleccionó a un no musulmán, Amr ibn Umaiyah-ad-Damri, como embajador para ser enviado ante Negus, el Rey de Etiopía.

Estos son sólo algunos ejemplos de la tolerancia del Profeta hacia otras religiones. El Islam reconoce que hay pluralidad de regiones en esta tierra, y le da el derecho a los individuos a escoger el camino que ellos crean que sea verdadero. La religión no deber ser, y nunca lo fue, obligatoria para un individuo en contra de su propia voluntad; y estos ejemplos de la vida del Profeta, que Dios exalte su mención, son un epítome del versículo del Corán que promueve la tolerancia religiosa y establece la guía para la interacción de los musulmanes con las personas de otras religiones. Dios dice:

“No está permitido forzar a nadie a creer”. (Corán 2:256)

miércoles, 3 de febrero de 2010

El Concepto de Libertad en el islam

Fuente :www.islamenlinea.com
Tanto como concepto o como valor, la libertad ha sido negada por multitud de personas, grupos y naciones. Muy a menudo ha sido objeto de abusos y malas interpretaciones. La realidad es que el hombre no puede ser libre en et sentido absoluto de la palabra, en ninguna sociedad humana. Deben existir ciertas limitaciones para que la sociedad funcione ordenadamente.
Aparte de esta idea general, el Islam proclama la libertad, la valora y la garantiza tanto para el musulmán como para el no musulman. El concepto islámico de la libertad se aplica a todas las actividades voluntarias del hombre en todas las andaduras de la vida. Ya se ha declarado que todo hombre nace libre con arreglo a Ia "fitra", o un estado natural puro. Esto significa que el hombre ha nacido libre del sometimiento, del pecado de la inferioridad heredada y las trabas atávicas. Su derecho a la libertad es sagrado, en tanto no infrija deliberadamente la ley de Dio o profane los derechos de los demás.

Uno de los principales objetivos, del Islam es el de liberar a la mente de supersticiones e incertidumbres, al alma del pecado y la corrupción, a la conciencia de la opresión y el temor, e incluso al cuerpo del desorden y la degeneración.
El proceder que el Islam ha impuesto al hombre para conseguir esta meta incluye esfuerzos intelectuales profundos, observancias espirituales constantes, prinscipios morales vinculantes, e incluso normas alimenticias. Cuando el hombre sigue este proceder religiosamente, no puede dejar de alcanzar su última meta de libertad y emancipación.
La cuestión de la libertad en cuanto a la creencia, la adoración, y la conciencia reviste también extrema importancia en el Islam. Todo hombre tiene derecho a ejercer su libertad de creencia, conciencia y adoración. En las palabras del Corán, Dios dice: Nada de imposición en cuanto a religión, porque ya se ha ducida- px41 do la verdad del error. Quien reniegue del seductor y crea en Dios, se habrá aferrado a la verdad inquebrantable, porque Dios es omnioyente, sapientísimo (Corán, 2:250)

El Islam asume esta actitud porque la religión depende de la fe, de la voluntad y del compromiso. Todo ello carecería de sentido si fuera impuesto por la fuerza. Además, el Islam presenta la Verdad de Dios en forma de oportunidad y deja al hombre la elección de decidir su propio proceder. El Corán dice: la Verdad dimana de vuestro Señor; así pués, quien quiera que crea, y quien no quiera que no crea (Corán, 18:29)

El concepto islámico de la libertad constituye un artículo de fe, un mandato solemne del Creador Supremo. Se basa en los principios fundamentales siguientes: Primero, la conciencia del hombre sólo se halla sujeta a Dios, ante Quien todo hombre es directamente responsable. Segundo, todo ser humano es personalmente responsable de sus obras y sólo él tiene derecho a recoger los frutos de su trabajo. Tercero, Dios ha delegado en el hombre la responsabilidad de decidir por sí mismo. Cuarto, el hombre recibe guía espiritual suficiente y cuenta con cualidades racionales que le permitan tomar opciones responsables y firmes. Ese es el fundamento del concepto islámico de la libertad y ese es el valor de la libertad en el Islam. Constituye un derecho natural del hombre, un privilegio espiritual, una prerrogativa moral y, sobre todo, un deber religioso. Dentro del marco de este concepto islámico de la libertad no queda sitio para las persecuciones religiosas, los conflictos de clases o los prejuicios raciales. El derecho individual a la libertad es tan sagrado como su derecho a la vida; la libertad equivale la propia vida.

martes, 2 de febrero de 2010

Libertad Religiosa en el islam

Las personas son libres en sus religiones y creencias, según lo previsto por la Ley Islámica, que no ve tutela sobre la mente de las personas o sobre sus creencias, como ninguna coacción en la religión. Dios Todopoderoso Dijo: “No hay coacción en la práctica de Adoración, pues ha quedado claro cuál es la buena dirección y cual el extravío…” Sura Al Baqarah (de la Vaca): 256. Él no acepta la coacción al no creyente; las bases de fe e incredulidad es la plena libertad humana sin tutela ni coacción, y basada en la elección; la responsabilidad estará frente al Señor en el Día de la Resurrección.

Los musulmanes han coexistido bajo las Leyes de la civilización Islámica, la cual se ha extendido a través de vastos territorios; ha continuado varios siglos de civilización y están bajo su bandera muchas partes del país en el mundo de la civilización, culturas y religiones.

Los musulmanes no niegan otras religiones ni otras culturas, sino que coexisten con ellas con gran respeto y afecto, en el marco del Islam; esto ha sido demostrado por científicos de la campaña de Francia en el libro “La descripción de Egipto”.

Muhammad (la paz sea con él) fue políticamente astuto y otorgó la libertad de practicar los ritos religiosos a pueblos que estuvieron bajo su control, y dejó que ellos manejaran sus asuntos bajo sus propias Leyes, pero en el marco del sistema Islámico; los Califas se acercaron a su camino; y tal vez la religión Islámica tuvo el éxito rápidamente debido a su sabia moderación y no debido a la fuerza de las armas, y también debido a los derechos humanos en los cuales los musulmanes se basaban (antes de las Naciones Unidas), y los aplicaban en la vida cotidiana, no como las Naciones Unidas que los aplican sólo en textos.

Yahya Bin Adam dijo en el libro “Kheraj” que cuando la vida del Califa Omar estaba finalizando, él confió en los no musulmanes para cuidar de ellos, llevar a cabo sus acuerdos y defenderlos y no pedirles trabajo excesivo.

En el libro “La libertad de los no musulmanes en el Islam”, de A. S. Terton, el patriarca Ishoyabah, quien asumió el cargo entre los años 647 y 657 después de la Hégira (calendario Islámico), escribió: “Los árabes a quienes el Señor les permitió controlar el mundo, como ustedes saben no son los enemigos del cristianismo, sino que alaban nuestra religión, y son venerados santos y sacerdotes y extienden la mando para ayudar a iglesias y monasterios.”

De acuerdo con el conde Henri de Christie en su libro “Pensamientos del Islam”: “Ninguna civilización ha preservado los derechos humanos como el Islam; el Islam ha hecho la santidad de la vida humana mucho más santa que todo lo sagrado, y considera el abuso de asesinato como el abuso a todas las personas.” Dios Dijo: “…quien matara a alguien, sin ser a cambio de otro o por haber corrompido la tierra, sería como haber matado a la humanidad entera…” Sura Al Maidah (de la Mesa Servida): 32.

Abdullah Bin Omar dijo: “Vi al Mensajero de Allah (la paz sea con él) dando vueltas alrededor de la Kaaba y diciendo: ‘¡Qué buena eres tú y tu aroma! ¡Qué grandiosa eres tú y tu santidad!, juro por Quien tiene el alma de Muhammad en Su mano que la santidad del creyente es más grande que tu santidad (Kaaba), por Dios, su riqueza, y sangre, y creemos en él que es el bien’.” Sunan Ibn Majah 2, página 1297.

Fue dicho por el Profeta (la paz sea con él) durante la peregrinación de despedida: “Su sangre y su propiedad está prohibida para usted, como está prohibido el día de hoy, en este mes, en este país; y aplicad esta prohibición para la sangre de los no musulmanes injustamente.”

La civilización Islámica en la historia, como los Abasíes y los Otomanos, y la civilización de Andalucía en Córdoba, mostró al mundo que los musulmanes eran capaces de coexistir con otras culturas, y que ambas culturas y otras religiones pueden encontrar su lugar en la vida diaria, y este es un hecho de nuestra historia.

Pero en este siglo, en el que el oeste lidera al mundo, no ha podido tener éxito, no prueba al mundo su habilidad de respetar las otras culturas, conceptos, y religiones. Nos gusta el real ejemplo de Córdoba, donde actualmente existe una cultura, mientras que en ese lugar existieron en el pasado minorías musulmanas.

Finalmente mencionaremos la historia de la carta enviada por el Rey George II de Inglaterra y Noruega, 418 a 422 después de la Hégira, al Califa Hisham III.

El Rey George II, Rey de Inglaterra, envió a la hija de su hermano, la princesa Dobant y el jefe de su oficina de expedición, y dieciocho princesas y nobles, a Sevilla, cuando los musulmanes dominaban Andalucía, para estudiar el sistema del Estado, gobernanza y ética, y toda la disciplina de las mujeres musulmanas. Él envió un mensaje con ella, que decía:

“Del Rey George II, de Inglaterra y Gales, Suecia y Noruega, al Califa, Rey musulmán en el Reino de Andalucía, su Majestad Hisham III:
Luego de la veneración y reverencia, nosotros le informamos que hemos escuchado sobre el gran progreso que tienen los institutos de ciencia e industria en su país, y que disfrutan plena abundancia.
Por este motivo, deseamos que nuestros hijos aprendan tales virtudes, lo que sería un buen comienzo en seguir su ejemplo en busca de esparcir la luz del conocimiento en nuestro país, el cual está rodeado por la ignorancia.
Para realizar un buen comienzo en nuestra relación, enviamos a la hija de nuestro hermano, la Princesa Dobant encabezando la delegación de las hijas de los nobles del trono Británico, para tener el honor de suplicar su bondad, de modo que ella y sus compañeros sean objeto de la atención de su Alteza.
La Princesa ha sido enviada con un pequeño y modesto regalo a su majestad, le ruego que lo acepte con veneración y sincero amor.
Su humilde servidor, Rey George II de Inglaterra.”
Respuesta del Califa Andaluz Hisham III:
“En el nombre de Dios, el Misericordioso. Alabado sea Allah, oraciones y paz sean sobre Su Profeta el dueño de los Mensajeros:

Al Rey de Inglaterra, Suecia y Noruega, estamos de acuerdo con su petición después de consultar a los correspondientes empleados, y por lo tanto le informamos que será invertido en la misión del tesoro de los musulmanes, lo que indica nuestro amor por su monarquía.
El regalo fue recibido con más placer, y le enviamos un regalo precioso realizado por el pueblo Andaluz, y esto tiene suficiente significado para demostrar amor y paz.
Califa del Mensajero de Allah en Andalucía, Hisham III.”
Fuente: “Libro de la memoria de Ibn Abd Al Barr”, Volumen 1.
Libro: “El elemento de la soberanía de los árabes en la Edad Media”, del historiador inglés Sir John Duanport.